lunes, 16 de febrero de 2009
Tiburones con Devolución - San Blas
viernes, 13 de febrero de 2009
Construccion de Señuelos Caseros - El Molde
PARTE I – EL MOLDE
Por: RÖSENFELD Leonardo
En esta serie de notas, desarrollaremos un método para construir señuelos por vaciado en materiales plásticos, de un modo muy accesible y de bajo costo. Antes, unas breves consideraciones: Si bien a los pescadores que gustan del Bricolage casero, es innecesario que se lo diga, este tipo de trabajos, más que una ahorro significativo, (que lo tiene), en costos totales, es una inversión en un método que puede servirnos para desarrollar y experimentar diversas variantes de algún señuelo que nos haya sorprendido por su rendimiento, (como sucedió en mi caso), o tal vez querramos experimentar con nuevos formatos, ya que la aplicación de este sistema, nos permite copiar en infinito, algún señuelo, que comenzando como un simple trozo de madera balsa, como muchos amantes del spinning gustan de hacerlos, terminó siendo la “vedette” de una salida de pesca por su efectividad. Por otra parte, la construcción de moldes para vaciado, es muy eficaz para reproducir con diversos materiales, (resinas, cauchos, poliuretanos etc.), todo objeto que nos interese y que tenga una cierta simetría que permita el proceso. Este desarrollo se originó a raíz de que hace unos años, compré en el Aeropuerto de París, cuando viaje por razones laborales, un hermoso señuelo, que me impactó por la forma, en el Shooping del Aeropuerto, y para que no ocupara tanto espacio, le saqué el inmenso blister en que venía, y lo envolví en un pañuelo para transportarlo en un bolsillo del bolso. El tema fue que resultó el señuelo para dorados más efectivo que haya probado en diversos ámbitos y lo usé hasta casi su destrucción , y como había tirado el envase, nunca pude saber ni la denominación, ni su fabricante, y como no encontré en Argentina nada parecido en forma y tamaño, lo apodé “El Matador” y procedí a copiar el cuerpo y armarlo de nuevo. El molde que vamos a intentar construir, es en dos partes o taceles, (se denomina tacel, a cada una de las varias partes que forman un molde para esculturas, por el método de vaciado), y lo haremos para construir señuelos huecos, también en dos piezas, lo que tiene dos grandes ventajas aunque un poco más de manualidad: los señuelos flotarán y, por otra parte, podemos agregarles algún elemento sonoro dentro, (“rattling”), del cuerpo para aumentar su efectividad, sobre todo con las taruchas. Para el caso de querer hacer señuelos en una sola pieza en resina, debemos tener en cuenta que serán mucho mas pesados, (se hundirán rápidamente), y obviamente es más dificultoso el ponerle los ganchos porta anzuelos dentro, pero al final de la serie de notas haremos un “suplemento” con las aclaraciones al respecto, ya que este tipo de señuelos es ideal para el trolling, y tal vez pueda interesarle a algún Pescador ; además podremos intentar el moldeado de señuelos en otros materiales por vaciado, como los cauchos o siliconas que sí permiten hacerse en una sola pieza. También es válido aclarar, que muchas de las fotos, he debido simularlas, ya que no había documentado los pasos cuando hice mis moldes, pues ya son varios, y fui perfeccionándolos de a poco, pero creo que serán de fácil comprensión a la vista de todos. Veamos cómo se hace: Primero, despojamos el cuerpo del señuelo de todo elemento que pueda constituirse en una “saliente”, ya que puede obstruir el desmolde posterior, es decir, le sacamos totalmente la paleta y los ojales porta anzuelos, y procedemos a lijarlo prolijamente para que su superficie quede absolutamente lisa y sin ninguna rugosidad al tacto. Luego observando cuidadosamente el artificial, se busca un eje de simetría que divida al cuerpo en dos partes exactamente iguales, para que puedan desmoldarse sin dificultad alguna. Aquí vemos dos ejes de simetría, marcados en rojo en la foto, pero usaremos el segundo, por ser el de mayor versatilidad a la hora de armar el cuerpo de nuestros señuelos, como veremos más adelante
martes, 10 de febrero de 2009
1º Concurso de Pesca Variada "Ciudad de Santa Fe"
Cancha de Pesca
jueves, 5 de febrero de 2009
Pura naturaleza en el noroeste cordobés
Por Ariel Robledo
Siempre resulta interesante conocer nuevos ambientes para la pesca deportiva, y si además estos lugares nos permiten disfrutar de otros encantos como la paz, los paisajes, arroyos de aguas cristalinas para disfrutar en familia, la combinación resulta muy atractiva para elegirlo como destino de vacaciones, o bien como alternativa para desenchufarnos del trajín cotidiano. Gracias a una invitación realizada por Martín Rodríguez, pude conocer este verdadero paraíso enclavado tras las Sierras de los Comechingones. Para llegar a destino, tenemos que tomar la ruta Nro. 38 desde la ciudad de Córdoba, y luego de transitar unos 160 km. llegamos a destino. En nuestro viaje pasamos por las ciudades de Villa Carlos Paz, Cosquín, Capilla del Monte y Cruz del Eje. El recorrido es sumamente atractivo ya que a cada kilómetro aparecen nuevas postales que decoran esta región cordobesa de mucho tráfico turístico. Antes de arribar a Villa de Soto, pasamos por el río Soto, curso de aguas totalmente transparentes y de máxima pureza, ya que no existen poblados que se ubiquen a la vera del mismo, lo que lo aleja de toda posibilidad de contaminación. Ingresamos por la calle principal y nos dirigimos hasta la plaza, sitio de encuentro de jóvenes y adultos que cerca del atardecer se reúnen para disfrutar de unos mates o bien compartir las andanzas del día. Alrededor de la misma se emplazan varios comedores, la iglesia, y sitios de entretenimientos para todos los gustos. El andar sereno de la gente, nos da una pauta que en este lugar el tiempo se detiene, y nos obliga a bajar las revoluciones de nuestra vida que seguramente nos pide un descanso cada tanto. Lejos de todo “ruido” urbano, este pueblo nos invita a encontrarnos con mucha tranquilidad, el saludo amable, el respeto, decorados con el canto de los pájaros y los aromas serranos, que después de cada lluvia se intensifican y nos llenan los pulmones de aire puro. Las cabañas de Martín están enclavadas en un sitio en el cual se pretende efectuar una urbanización exclusivamente turística para cabañas, en un marco natural de máxima tranquilidad, y a tan solo 40 metros del río Soto. Cuenta con todas las comodidades y sentado bajo la sombra del quincho uno puede desayunar contemplando el verde que rodea a la región, con las sierras como telón de fondo. Apenas nos ubicamos en las cabañas, nos dirigimos hacia el río, un curso de aguas con playas de arena y pequeñas piedras ideal para que los niños estén seguros, bordeado por una frondosa vegetación en la cual podemos compartir un asado, o bien los infaltables mates del atardecer. A unos 5 km. se encuentra otro de los sitios recomendados para estar serenos, y es el denominado balneario La Toma, un oasis en donde se mezclan finas arenas, con grandes piedras y un marco serrano de imponente belleza. Este lugar esta siendo acondicionado para que en un futuro cercano se cuente con proveeduría, y demás servicios para el turista. Ideal para quienes buscan un contacto con el silencio, solo interrumpido por el sonido del agua y los miles de pájaros que abundan en la zona. El privilegio mayor que tiene este pueblo es sin dudas la tranquilidad y la seguridad, uno de los bienes más preciados que todos buscamos, especialmente cuando se trata de vacacionar solos o en familia.-
sábado, 31 de enero de 2009
Nueva Four Stroke 51 / Nuevo Honda 90
FICHA TECNICA:
Nueva Four Stroke 51.
Eslora: 4,90 m
Manga: 2,11 m
Puntal: 1 m
Capacidad de personas: 7
Capacidad en kilos: 500
Potencia Máxima: 115 HP
MOTOR PROBADO.
Nuevo Honda 90 HP.
Tipo: 4 tiempos.
Cilindros: cuatro.
Cilindrada: 1496 c.c.
sábado, 24 de enero de 2009
En plena Veda Pesquera...
viernes, 23 de enero de 2009
Pesca en Arocena - Santa Fe
Cuando la pesca se niega… aparecen los amigos
jueves, 15 de enero de 2009
PARAISO DE GRANDES CORVINAS
Las primeras sorpresas Una vez ubicados en el sitio ideal, comenzamos a preparar los aparejos. En este caso se emplea una línea madre de 70 cm. de nailon 0,50 mm. desde la que se desprende el plomo en la punta y a mitad se ubica otra madre de unos 30 cm. con el anzuelo. El lastre que empleamos en el comienzo de la pesca fue de unos 150 gramos, ya que la corriente era bastante fuerte. Luego, a medida que la marea se va deteniendo, empezamos a cambiar los lastres por otros más livianos. Es fundamental que cuando lanzamos el aparejo toque el fondo, de lo contrario nunca llegarán los piques. Daniel consigue una carnada muy buena, de gran tamaño y tentadora para la dieta de los peces. Encarnamos los anzuelos y comenzamos la faena. En el comienzo fueron las rayas las que dijeron presente con un pique bastante seguido. Después los gatuzos y algunas pescadillas, hasta que llegó el pique esperado. Una brusca bajada de caña delató la presencia de una corvina. La lucha es sensacional, en cada embestida se despiden del reel varios metros de nailon, y cuando pareciera que la tenemos rendida vuelve a salir disparada. Sinceramente una de las pescas más deportivas que existen y que si la encaramos con el reel, la caña y el nailon adecuados podemos disfrutarla al extremo. La primera de unos 4 kilos abrió la mañana. Después le siguió mi caña, con un bello ejemplar de unos 6 kilos, y no faltó la de Armando con otro de porte superior. Entre piques de excelentes corvinas, llegó la gran sorpresa de la jornada. Darío, quien sacaba fotos, filmaba y tenía su caña también en el agua, siente una tremenda bajada, y el reel que empezó a escupir nailon de manera firme. Se inició la batalla y la caña que se exigía al máximo, hasta que después de varios minutos llenos de nervios, vimos aparecer en superficie ¡un “corvinón” de 9 kilos! “Hacía mucho tiempo que no veía un ejemplar de este tamaño…” nos aseguró Daniel, con una inmensa alegría, ya que el sitio escogido estaba rindiendo a la perfección. Muchas fotos, y la algarabía y felicidad de todos, por la presa conseguida por Darío, quien en su primera pesca de mar, nos “pasaba el trapo a todos con la pieza mayor”. Después le siguió otro monstruo de unos 8 kilos que sacó Armando, y una hermosa rubia de unos 7 kilos que exigió a mi caña al límite. También Marcelo tuvo su chance con otra presa de más de 6 kilos. Era increíble lo intensa que estaba la pesca, por momentos el pique se cortaba y comenzábamos a disfrutar de la “variada” y pasados unos minutos, por arte de magia, nuevamente aparecían las corvinas y en todas las cañas teníamos las bruscas llevadas. Fueron unas 3 horas de pesca en las cuales no tuvimos descanso, hasta que el pique fue disminuyendo su intensidad. Habíamos tendido tanta pesca, que increíblemente estábamos satisfechos, felices, por lo que nos dispusimos a almorzar, dejando descansar a nuestras cañas y por supuesto, nuestros brazos, que habían tenido acción en todo momento. Este es un excelente momento para disfrutar de la pesca de grandes corvinas en el canal Culebra, un sitio tradicional, pero en donde el conocimiento de Daniel, marca la diferencia. Si usted soñó alguna vez con esta pesca, este verano es el momento ideal para hacerla realidad, en un lugar seguro, con buenos servicios, amplias embarcaciones, y la mayor experiencia.
En febrero, los invitamos a disfrutar de un artículo imperdible de pesca de tiburones con devolución, con fotos increíbles e inéditas. Consultas y reservas: “Penélope” de Daniel Colombil, amplios conocimientos, muchos años de experiencia, pesca de corvinas, tiburones y variada. Barco y lanchas amplias y seguras con todos los elementos de seguridad. Carnadas, equipos de pesca, asesoramiento. Avda. Costanera – Bahía San Blas. Tel. (02920) 499 417. tiburonesconpenelope@hotmail.com Cabañas Costanera Uno En un marco natural incomparable cerca del mar, con mucha tranquilidad, y el mayor confort, se destaca este nuevo complejo de cabañas independientes. Cada una posee camas para 6 personas, asador, cocina, vajilla completa, TV color, agua caliente, amplios ventanales, servicio de toallas y frezado de pescados. Avda. Costanera Esq. 22 – Bahía San Blas Cel. (0351) 152 01 64 17 costaneraunosanblas@gmail.com
http://pescatoponline.blogspot.com/lunes, 12 de enero de 2009
La Magia del Rio San Benedito (Última Parte)
Cada mañana era diferente, cada día tenía su condimento especial en Thaimaçu.
Natal, siempre con una sonrisa, nos recibía en la costa del río después del suculento desayuno y en pocas palabras nos explicaba la especie que buscaríamos.
En esta mañana, la idea era probar la pesca de los pacúes, en sus diferentes especies. Para ello, el guía cargó en la embarcación un balde con maíz y soja, con el cual cebaríamos el sitio escogido. También llevó anzuelos pequeños en aparejos conformados por un líder de acero de unos 10 cm. y un plomito corredizo de unos 10 a 15 gramos.
Había llovido durante toda la noche, y la mañana se presentaba un poco fresca, no mucho, pero al menos era un alivio y seguramente con el cielo nublado el sol no haría trepar la escala mercurial tan alto, como en días anteriores.
Iniciamos la marcha por el San Benedito, y con la clásica ansiedad de encontrarnos con cosas diferentes, como había sucedido en todo nuestro viaje.
Llegamos hasta un sitio en el cual la corriente pegaba contra una punta y se formaba un gran remanso. La fuerza del agua no era importante, y sobre la costa había muchos camalotes. Natal arrojó varios puñados de maíz y soja al agua, y lentamente y si hacer ruido comenzamos a preparar los aparejos.
Unas vez listos los equipos lanzamos al agua los aparejos encarnados con un solo maíz por anzuelo.
Apenas cayeron al agua comenzaron los piques sutiles de los peces. Algunas llevadas eran enérgicas pero tan veloces que cuando queríamos cañear errábamos los piques. Varias clavadas erráticas hasta que el guía logra prender una presa. La fuerza que proponía el pez y los bruscos desplazamientos laterales exigían al máximo al equipo liviano que teníamos. Cuando apareció en superficie, realmente nos impactó ver a un pequeño pacú que tenía tanta fuerza. “Este es el pacú payaso o rayado…” nos comentó Natal, y lo fotografiamos varias veces por su particular belleza.
Llega hasta portes de 2 kilos, y en estos tamaños se suelen pescar muchos, una hermosura del río que inauguraba una nueva mañana.
Inmediatamente clavé uno de mayor tamaño, y después Natal nuevamente volvió a pescar otro. En estos ambientes, es común pescar estos pacúes, pero también están los otros de mayor porte, por lo que nunca debemos distraernos.
Sacamos varios pacúes payasos, y Natal sugirió lanzar un poco más lejos, quizás lográbamos otra especie.
Así lo hicimos y apenas cayó mi carnada al río una frenética llevada me sacó varios metros de nailon. ¡Pacú borracha! Grita el guía, y casi en el medio del río veo saltar la redondeada silueta de un pacú que paralizó mi corazón. No lo podía creer, uno, dos, y hasta tres saltos con el pez haciendo piruetas en el aire, me terminaron de enloquecer. Una cosa indescriptible, y una potencia fantástica, para un pez que no era de gran tamaño, pero que sin dudas sabe como hipnotizar a los pescadores. El pacú borracha, es una especie que también se puede pescar en las cascadas en donde su fuerza se duplica.
Lo traje lentamente hasta la lancha y cuando lo tuve en las manos, le di un beso, porque se lo merecía. Simplemente impactante, la velocidad y la fuerza, además de sus saltos, hacen de este pez uno de los más buscados en el San Bendito.
Muchas fotos, mucha felicidad y devuelta al río, donde se merece estar por siempre.
No terminábamos de comentar las particularidades de este magnífico pez, cuando Natal, prende otro, que salió disparado aguas arriba, y cuando lo pudo frenar el pescador, dio varios saltos generando la algarabía de todos. Lo trajo con mucho cuidado, ya que había muchas ramas semisumergidas y este pez suele buscar esos obstáculos para enredarse y cortar la línea. Cuando lo saca del agua, le digo a Natal que quiero seguir pescando pacúes, y con voz serena, y para volverme más loco todavía, me dice que a la tarde íbamos a ir a pescarlos a las cascadas. Ya había llegado el mediodía, y de regreso a la cabaña, ingresamos a la llamada “Laguna limpia”, un verdadero paraíso de aguas totalmente transparentes, en donde podíamos ver los peces, y en donde se puede bañar para aplacar el intenso calor amazónico. Para cerrar la mañana, una joven anta, que estaba refrescándose en el agua, mansamente se dejó filmar y fotografiar.
Llegamos al mediodía al lodge, y como siempre un buen almuerzo y una reparadora siesta con aire acondicionado, nos cargaron las pilas para iniciar la pesca de la tarde.
Las cascadas
Tal como nos había prometido el guía, navegamos hacia las “Cascadas del jaú”, un lugar imponente, con cientos de cascadas que se bifurcan en varios cursos y en donde se pesca el jaú, un pez similar al manguruyú, que habita en las piedras que se ocultan bajo esta fortísima corriente de agua. Antes de comenzar la pesca, aprovechamos para sacar miles de fotos y filmar muchos minutos de estos paisajes cautivantes que posee el San Benedito. Sinceramente un paraíso, algo que solo se puede y se debe apreciar con todos los sentidos, ya que explicarlo resulta muy difícil.
Aquí bajamos los equipos más pesados, ya que si lográbamos prender algún Jaú, sería imposible sacarlo con equipos livianos o medianos. Para esta pesca a la espera se utiliza un anzuelo 10/0 con plomo de 250 gramos, nailon del 0,90 mm y reeles con capacidad para cargar 200 metros de este grosor. La caña, apta para este reel. La gran potencia que tiene el Jaú lo tornan incontrolable, y solo la suerte dirá si el pescador puede o no sacarlo de estos ambientes. La carnada que se emplea es un pedazo de “curimba”, pez similar a la boga de nuestros ríos.
Se tira el aparejo al agua, y se espera el violento pique que puede llegar rápido, o tardar unas horas… o no llegar nunca…
Mientras aguardábamos el pique del jaú, Natal se trepó a lo más alto de la cascada, tomó una alga que brota entre las piedras y la ató a un anzuelo con un hilo de goma.
Lanzó al medio de la cascada, y en escasos minutos, lo veo al guía aferrarse a la pequeña caña que casi se le escapa de la mano. Gritos de Natal, y la caña que parecía que iba a explotar. Lo mirábamos atentos, y de pronto en la superficie veo el salto de un hermoso pacú borracha. ¡Ese es el que buscábamos! Comentamos y lo veo a Natal tratar de bajar desde lo alto de la cascada con la presa prendida del extremo del nailon. Por momentos cambiaba de mano porque casi se le acalambra el brazo, ya que la fuerza que hacía por sostener a la presa con el equipo liviano, era increíble.
Cuando logra bajar desde lo alto, el pacú salta nuevamente en la superficie y toma un nuevo impulso para desaparecer bajo la intensa corriente. Unos minutos más de esfuerzo, y por fin el pacú aparece planchado cerca de la costa. ¡Increíble, una locura! Gritábamos y Natal, emocionado miraba a su equipo de pesca y no lo podía creer. Verdaderamente una situación de película la que vivimos.
Probamos en varios sectores el pique del bravo Jaú, pero nunca llegó, y entonces decidimos retornar para pescar más pacúes frente a la cabaña, en otras cascadas muy veloces.
De regreso, vimos una familia entera de monos que descansaban bajo la tupida sombra de unos esbeltos árboles.
Ya frente a la cabaña, nos cruzamos y caminando fuimos bordeando las cascadas. Natal, volvió a sacar unas algas de entre las piedras y con ellas encarnamos.
Apenas caía el aparejo al río, y se perdía entre los remolinos, llegaba la llevada franca de los pacúes. Realmente una sensación maravillosa la de pescar con estos gladiadores de aguas rápidas, con los cuales nunca se sabe como terminará la contienda, ya que aún estando a escaso metros, un roce entre las piedras podía dejarnos sin nada en la manos.
Capturamos varios, y muchos se fueron debido al corte del nailon. Igualmente la satisfacción, y la adrenalina que generaba cada pique eran indescriptibles.
Ya de noche, lanzamos con un pequeño pedazo de “curimba” en nuestros aparejos, y pude lograr un Jaú de porte pequeño, que me costó arrimarlo a la lancha con mi equipo de spinning. Si a este pez, lo llegamos a prender en las cascadas y su peso supera los 20 kilos realmente creo bastante complicada la faena del pescador para acercarlo. Pura fuerza, pura potencia en su robusto cuerpo.
sábado, 6 de diciembre de 2008
AMAZONAS 2008 - 1º Parte
Primer día
Durante la noche una torrencial lluvia regó la región. Aquí llueve casi todos los días, a veces de noche y otras durante la siesta.
A las 5 de la mañana, el golpe en nuestra puerta, puso en alarma todos los sentidos. La humedad florece tras la tupida vegetación, y las cámaras se empañan por la niebla, y el cambio de temperatura cuando salimos de la pieza, ya que dormimos con aire acondicionado, y al salir nos golpea el calor. Después, con el correr de los días mientras desayunábamos poníamos las cámaras afuera para que se adaptaran a la temperatura ambiente.
Un desayuno bien completo, suculento, para estar solo concentrado en la pesca durante todo el día es lo primordial.
Natal nos aguarda cerca del río con todo listo, son las 6 de la mañana y el sol promete estar bien ardiente en las horas del mediodía. Fundamental ropa liviana y larga, especialmente camisas y pantalones de secado rápido, y gorras que cubran la nuca y las orejas. Buen protector solar, anteojos, y muchas ganas de pasarla bien.
Antes de partir, vemos movimientos de peces cerca de la costa, y cuando le consultamos al guía, nos lleva para que el corazón comience a latir más velozmente. Cientos de pacúes de todos los tamaños, nadan en las transparentes aguas, y cuando le acercamos un poco de pan, el torbellino en la superficie nos deja sin palabras. Un espectáculo que nos da la bienvenida y que nos permite emocionarnos bien temprano.
San Benedito
Este curso de aguas claras tiene una extensión de 255 km., con sectores de correderas, salidas de lagunas y pequeños afluentes, su profundidad varía entre los 4 a 12 metros. Esta temporada del año, el río de mantiene bajo, y su mayor nivel lo alcanza durante mayo y junio, meses ideales para pescar otras especies y grandes bagres.
Para esta salida contamos con equipo de spinning liviano y pesado, cañas Feenwich Eagle GT y Okuma que van de 10 a 20 libras, con reeles Penn Captiva y Okuma Stinson cargados con multifilamento del 0,22 mm y también con nailon 0,31 mm.
Lo ideal para estos ámbitos es llevarse tres equipos de diferentes potencias para cubrir las distintas especies. Las cañas y reeles que llevamos serían aptas para las especies menores, pero para los grandes bagres se tornarían muy inferiores.
Navegamos unos 30 minutos, el aire fresco durante el viaje nos engañaba, porque cuando se detuvo la lancha se sentía el calor húmedo. Por suerte estaba un poco nublado.
Ingresamos a la primera laguna, y el objetivo eran los tucunarés. La pesca de esta especie es muy técnica, suele habitar lugares de muchos palos, vegetación semi sumergida, y piedras. Las aguas son calmas, y el silencio solo se interrumpe por las miles de aves que con sus alborotados cantos llenan de mística el aire.
Los primeros lances suelen ser fallidos, la distancia no es la ideal, y el sueñuelo no va donde la mente le dice… Después el pulso se afina, gana en precisión, y eso me hace sentir más cómodo, y al baquiano también lo alegra, ya que él nos indica los sitios posibles, pero somos nosotros los que debemos hacer viajar el artificial hacia el destino indicado. Para estas primeras pruebas, elegí un Spinner bait de Alfer´s. Un artificial que gusta mucho en la zona, y con el cual se consiguen buenos piques.
No se veía mucho movimiento, y Natal, me indica que volveríamos al río, que tenemos miles de ambientes para pescarlo. Esto me reconforta, ya que no eran mis lances los que estaban fallando, sino la ausencia del pez el que no nos daba la primera alegría.
Navegamos unos 5 minutos, mientras la lancha se desplaza, miro la costa, trato de adivinar el territorio de los tucunarés, es parte del juego, es parte de la estrategia adivinar donde se esconden estos peces. Vemos algunas correderas y pienso en el dorado… pero estamos lejos… aquí no habitan dorados…
Llegamos a un lugar en donde la corriente pega contra unos palos y se forman “vacíos de agua”, sitios en donde el río parece muerto. “Ahí, entre los palos, hay un tucunaré…” me avisa Natal con algunas palabras en castellano y otras en su portugués innato. Miro el lugar, trato de verlo al pez, pero se hace imposible… Un pequeño borbollón, me pone en alerta y dejo que mi mente vea un tucunaré bajo esa maraña de palos y ramas.
Hago volar mi señuelo y lo meto en un pequeño huequito entre dos palos. Lo comienzo a recuperar lentamente, y siento una explosión en el agua y un fuerte tirón en la caña. “¡Pique!” dice Natal, y mi primera oportunidad que se escapa. ¡El corazón casi se me sale por la boca! Intento tranquilizarme, y a la vez pienso “En estos lugares habita mi presa…”, ahora ya me estoy orientando. Centímetros más adelante veo un accidente similar, muy sucio, impensado para meter un artificial, y hacia allí lo hago volar… a todo o nada. Dos vueltas de manivela, y el sacudón frenético curva mi caña. “¡Pique!, ahí está…” grito, y el nailon que se enreda entre el palerío con la fuerza del pez en el extremo que busca refugio. “Tranquilo, vamos a sacarlo…” me dice el guía, y yo que intento ver el recorrido del nailon entre los palos. Fue un pique brutal, rápido, sin tiempo a nada, e inmediatamente la búsqueda de los obstáculos para el pescador y de salvación para el pez. Después de algunos minutos, logramos desenredar el nailon, y el pez que una vez liberado sale hacia el medio del río, y vuelve a buscar la costa. Tiene todas las mañas, y posee toda la fuerza para hacerme equivocar. Pero el anzuelo está bien prendido, y mi pulso se tranquiliza cuando veo que lentamente se entrega a mis manos. ¡Belleza pura! Grito, y no dejo de agradecer a Dios por este momento. Era el primer tucunaré de mi vida, y se merecía muchas fotos, muchas caricias. Un pez de un colorido imponente, mágico, sin palabras. Dueño de una velocidad y de una fuerza sorprendente. Un abrazo a Natal, y la alegría desbordante que no llego a describirla con precisión.
“Es una lucha sucia…” me dice Natal, en referencia a los ambientes en los que siempre está este pez aguardando el paso de sus presas.
Mucha felicidad, y por supuesto, la tranquilidad de ahora en más de saber dónde debo buscar el pique. Ahí, entre los palos, en los lugares inimaginables, en esos sitios en donde muchas veces vamos a perder señuelos, o en los cuales el nailon no va a resistir el roce contra otros palos.
A medida que transcurre la mañana los lances van ganando en precisión, y mi confianza se acentúa. Trabajo el artificial a distintas velocidades, buscando siempre sitios complicados, sucios. Esta pesca es magnífica, porque uno sabe que si deposita el artificial correctamente, el pique puede sucederse de manera inmediata. El spinner bait, tiene la gran ventaja de que el anzuelo se encuentra hacia arriba, y por lo tanto es muy difícil que se enganche de los palos.
Sacamos varios tucunarés por lo que la alegría era desbordante, incluso muchos los pescamos con señuelos de superficie y plop, que sinceramente es un espectáculo conmovedor, ver el ataque desde varios metros de distancia, y el estallido sobre la superficie cuando el pez toma con su gran boca el señuelo, algo que para quienes aman la pesca se graba a fuego.











