lunes, 16 de febrero de 2009

Tiburones con Devolución - San Blas

San Blas
Tiburones con devolución
Esta es la segunda parte de nuestra visita a Bahía San Blas, y en la cual reviviremos los emocionantes momentos vividos durante la pesca de tiburones, los cuales fueron devueltos a su hábitat, cumpliendo el objetivo que nos habíamos propuesto antes del viaje.
Textos Ariel Robledo
Fotografías Darío Traffano
En la edición anterior, relatamos la maravillosa pesca de corvinas blancas que nos regaló el Canal Culebra, en Bahía San Blas, un lugar que rinde muy bien para esta especie, pero que sin dudas en esta época del año también es un destino elegido por los tiburones para merodear hasta cerca del mes de marzo, momento en el cual deja la bahía para internarse a mar abierto. Esta condición, se torna más complicada, ya que el viento, que en la bahía no es un factor que genere tanto peligro, sí se transforma en una condición muy peligrosa cuando pescamos en mar abierto y a varios kilómetros de la costa. En mi primera experiencia en la pesca de tiburones, tuvimos que pescar en mar abierto, y por el viento nuestra salida se había demorado unos 4 días. Cuando llegó el día de la pesca, eolo se había calmado, y aunque las olas continuaban siendo muy altas, Daniel decidió que pescáramos igual y con mucho cuidado tripuló su barco hasta la zona en donde los tiburones iban a picar. Fue una experiencia fascinante, pero no muy recomendable para la mayoría de los turistas que lo que quieren es pasarla bien y no sufrir tanto.
Un excelente día
Atrás quedó aquella experiencia y por eso la insistencia de Daniel para que efectuáramos la nota en esta época en la cual no es necesario navegar mar adentro. Ya estábamos en El Culebra, y antes de iniciar la búsqueda de los sitios elegidos por los tiburones, decidimos ir hasta una gran lobería ubicada muy cerca de donde estábamos. Una gran población de lobos marinos de distintos tamaños habita este banco de piedras y arena conformando un hermoso espectáculo al que pudimos acceder gracias a la amabilidad del guía. Varios minutos de fotos y filmación, le dieron paso al almuerzo y después partimos hacia el punto de pesca de tiburones, los cuales según el baquiano iban a picar a partir de las 16 hs., momento en el cual se producía un nuevo cambio de marea. Con sucede en la naturaleza, no hay un ciencia cierta que diga que los tiburones van a picar en el cambio de mareas, o cuando el mar está quieto, pero sí la experiencia del guía sostiene que cuando el mar corre, suelen ser más altos los niveles de piques y capturas, y es por ello que elige esta condición para efectuar los ensayos. El día continuaba con una suave brisa del sector norte, pero para la tarde noche estaba previsto un importante cambio de temperatura, con lluvia y viento del sector sur. Ante este panorama, todas las fichas estaban puestas en este día. “Solo necesitamos un par de piques…” comentábamos, mientras que Daniel nos aseguraba que íbamos a pescar bien. No es sencillo cuando uno apunta a una determinada especie conseguir resultados satisfactorios, ya que muchas veces distintos factores ambientales pueden modificar el comportamiento de dicho pez y nuestras ilusiones terminan derrumbándose. Quienes conocemos la pesca, nos maravillamos cada vez más por esta condición, ya que nada nos asegura el éxito del día, y por ello tanta pasión nos despierta la actividad. Arribamos al sitio elegido, y Daniel comenzó con los preparativos. Escogió una lisa entera y le cortó la cola. Después comenzó a enhebrar el anzuelo en tres lugares diferentes, pasando todo el líder por el interior de la carnada. La idea es que el anzuelo pase desde la cabeza hacia la cola. Una vez efectuado el encarne, colocó un plomo de unos 350 gramos, y al anillo del líder le puso un globo. El secreto de colocar el globo es importante ya que no debe desprenderse en cualquier lugar, sino donde el guía desea que caiga la carnada. Para ello lo engancha de una parte en la cual queda seguro, pero una vez que toma la distancia deseada, con un tirón fuerte se suelta. El desplazamiento del globo con el aparejo, se produce debido a la corriente del mar. Una a una fue lanzando las cañas con sus respectivas carnadas, y mientras esperamos el pique de los tiburones, comenzamos a pescar variada que en la zona es altamente productiva. Pasaban los minutos y los piques no llegaban. Daniel serenamente miraba las cañas, y nos comentaba que los piques se podrían dar todos juntos. Es como si por arte de magia los tiburones se deciden a comer y se arma una verdadera revolución sobre el barco. La espera se hizo breve, ya que nuestras cañas no paraban de sacudirse con el pique de pescadillas, chuchos, rayas, corvinas de menor tamaño, y algunos cazones. Entre pique y pique, sentimos el sonido maravilloso de la chicharra de uno de los reeles, el que le correspondía a Marcelo Matinucci. Inmediatamente el pescador de aferró a la caña, y esperó la indicación de Daniel para dar el cañazo. En este sentido es importante destacar que la estrella del freno del reel está floja y el reel está trabado, por lo que antes de clavar debemos ajustar rápidamente la estrella, y recién en este momento aplicar la clavada. La gran pregunta es porqué no deja el pick up abierto con la chicharra puesta como sucede en cualquier pesca a la espera. Daniel nos explicaba que si deja el reel abierto con la chicharra puesta, el peso de la carnada con el aparejo, sumado a la corriente del mar, empujan al aparejo y permanentemente está sonando la chicharra como si fuera pique. De este modo, con el reel cerrado, pero con el freno desajustado, él puede regular la tensión de modo que la corriente no desplace la carnada por el fondo. Dejó Marcelo que el tiburón se entusiasmara con el ofrecimiento, y cuando tomó mayor velocidad cerró rápidamente la estrella del reel y clavó de manera enérgica varias veces. Una, dos, tres clavadas certeras, aseguraron a la presa que desde el otro extremo imponía una potencia hasta ahora desconocida por parte de Marcelo, quien era la primera vez que se topaba con una de estas tremendas bestias. En un momento el pez toma en dirección paralela a la del barco, y el pescador tuvo que acelerar el recupero de la línea para no perder tensión. “¡Esto es maravilloso!” Gritaba Marcelo ante la sonrisa de Daniel que se deleita cuando ve pescar a los tripulantes de su barco. Varios minutos de pura pelea, de tensión, de brazos cansados por la fuerza ejercida para arrimar al pez. La incógnita fue develada cerca del barco cuando vimos aparecer la estilizada figura de un hermoso bacota. La faena se prolongó varios minutos más hasta que vimos que el pez estaba agotado. Lentamente y con mucho cuidado Daniel tomó el líder de acero, le quitó la plomada, y comenzó a acercar al pez hasta alcanzar con su pinza el lugar más cercano al anzuelo Mustad 3406 de fácil degradación que estábamos empleando. Una vez fotografiado, procedió a cortar el líder, dejando en libertad al gran contrincante y por supuesto desatando una locura incalculable sobre el barco. Abrazos, saludos, y la emoción de Marcelo, por la pelea dada, y la liberación ofrecida a este gladiador de los mares que se debe proteger celosamente. “Me puedo volver tranquilo… estoy agotado y muy feliz…” comentaba Marcelo, y quienes todavía no habíamos tenido nuestra oportunidad lo miramos de reojo sonriendo y seguimos aguardando el pique en nuestras cañas. Pasaron unos minutos, muy pocos, y mi caña acusa un ataque, después la de Armando, y los corazones que se aceleraron, y la mirada y los oídos atentos a la caña y a la bendita chicharra. Expectativas, tensión, y Marcelo que miraba al horizonte con una cara de satisfacción enorme. De pronto mi carnada seduce primero y la corrida retumba en la tarde. Tomo mi caña, cierro el freno del reel y clavo varias veces. ¡Lo tengo, acá hay otro! Grito, mientras escucho de fondo el sonido del reel de Armando. ¡Doblete! Dice Daniel, y en segundos todo se tornó locura sobre el Brimano. Lentamente fuimos maniobrando nuestras cañas para que las líneas no se cruzaran, ya que podrían enredarse y sería muy complicada la tarea. Las cañas al límite, y la alegría de todos que entre gritos y adrenalina estábamos cerrando una nota fantástica. Mi presa llegó un poco más rápido al lado del barco, pero la de Armando, se había enfurecido, y estaba exigiendo al pescador de manera notable. He escuchado varias versiones sobre la pesca del tiburón, a alguna personas no les gusta, otras “hablan de oído” es decir nunca tuvieron la experiencia pero se guían por lo que les cuentan; lo cierto es que para dar una opinión valedera debemos pescarlos, luchar, sufrir, esperar, acercarlo al barco. Cada especie tiene su característica, cada pez posee un don especial que lo hace diferente, y en el caso de los tiburones la pesca tiene una mística muy cautivante. Tener dos bestias cerca del barco conformaban un espectáculo brillante. Fotos, algarabía, felicidad desbordante en todos los que teníamos la oportunidad de entablar nuestra batalla con los bacotas. Los acercamos hasta la borda, y primero liberamos al mío, cortando el líder, y después, por suerte el tiburón de Armando no había tragado tanto el anzuelo y Daniel se lo pudo quitar con mucho cuidado. Solo quedaba Carlos Polici con su caña intacta, pero Daniel dijo que esperemos un ratito más, que uno iba a picar. Como si supiera lo que sucede bajo el mar, bastaron unos minutos para que la chicharra del reel de Carlos, sonara y nos llenara de sorpresa a todos. Como siempre digo, cada pez tiene su carácter, y en este caso, el de Carlos parecía tener uno bastante malo, ya que hizo lo que quiso con el pescador. Dio dos vueltas completas al barco, obligando a Daniel a maniobrar la caña y pasarla por debajo de la soga que tenía el ancla. Remontó en contra de la corriente, luego, se desplazó hacia los costados, un verdadero “baile” el que le dio este bacota. Admirados por al intensa pelea, seguimos paso a paso los movimientos de Carlos, hasta que pudimos acercarlo a la parte trasera de la embarcación, y con mucho cuidado, tratamos de fotografiar la cabeza de este enojado ejemplar. Cuando estábamos satisfechos de tantas fotos, lo liberamos, generando un estallido de alegría, y emoción en todos los que compartimos esta maravillosa aventura. Con lágrimas en los ojos, Carlos, agradecía a Daniel y a Dios por los momentos vividos. Preparamos el mate, levantamos el ancla, y con un andar sereno y a pura anécdotas emprendimos el retorno hacia la bahía. Todos habíamos tenido nuestra oportunidad de prender y liberar los tiburones, algo que quedará marcado en nuestros corazones de por vida. Por la noche, Daniel nos agasajó con un sabroso cordero a la parrilla, y fue la despedida de un viaje breve pero muy productivo. Pocas veces se da que en una jornada se puede pescar tan intensamente como nos sucedió a nosotros. La lluvia y el viento sur de la jornada siguiente, terminó de convencernos que en el mar el clima suele darte una oportunidad y debes aprovecharla al máximo, con un guía experimentado, y por sobre todo, escuchando atentamente las sugerencias para no cometer errores que nos dejen con las manos vacías. Nos despedimos de Daniel y su familia, y prometimos regresar en busca de nuevas experiencias en un breve tiempo. San Blas nunca nos falló, y seguramente por ello es tan admirado como pesquero por miles de aficionados de nuestro país. Si usted todavía no vivió esta magnífica experiencia, vale la pena intentarla, hay un tiburón esperando que su sueño se haga realidad.
Consultas y reservas:
“Penélope” de Daniel Colombil, amplios conocimientos, muchos años de experiencia, pesca de corvinas, tiburones y variada. Barco y lanchas amplias y seguras con todos los elementos de seguridad. Carnadas, equipos de pesca, asesoramiento.
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Tel. (02920) 499 417.
Cabañas Costanera Uno
En un marco natural incomparable cerca del mar, con mucha tranquilidad, y el mayor confort, se destaca este nuevo complejo de cabañas independientes. Cada una posee camas para 6 personas, asador, cocina, vajilla completa, TV color, agua caliente, amplios ventanales, servicio de toallas y frezado de pescados. Avda. Costanera Esq. 22 – Bahía San Blas
Cel. (0351) 152 01 64 17
Recomendaciones para la devolución de tiburones
En caso de no poder extraer el anzuelo, se aconseja cortar la brazolada de acero. En el caso del gatopardo, generalmente el anzuelo se engancha de la boca. Pero en el caso del escalandrún es muy frecuente que este tiburón se trague el anzuelo hasta el esófago o estómago. Ante esta circunstancia se exhorta colocar en las líneas boyas grandes a una distancia de 25 cm. del anzuelo. Ante la circunstancia de que un escalandrún trague el anzuelo (muy frecuente) se pide cortar la brazolada de acero con una pinza, sin correr peligros. Desde la Fundación Patagonia Natural, a través de la experimentada bióloga Paula Cedrola, se esta fomentando la utilización de anzuelos curvos tipo Mustad 39960 BL o de fácil degradación tipo Mustad 3406 fabricados con terminación de bronce. Los especialistas además recomiendan utilizar nylon de la mayor resistencia posible para evitar el agotamiento del pez y siempre cortar la línea lo más cerca posible de la boca, entre otras significativas sugerencias.
Artículo publicado en Revista EL PATO Nº 152 de diciembre 2008
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viernes, 13 de febrero de 2009

Construccion de Señuelos Caseros - El Molde

CONSTRUCCION DE SEÑUELOS CASEROS
PARTE I – EL MOLDE

Por: RÖSENFELD Leonardo

En esta serie de notas, desarrollaremos un método para construir señuelos por vaciado en materiales plásticos, de un modo muy accesible y de bajo costo. Antes, unas breves consideraciones: Si bien a los pescadores que gustan del Bricolage casero, es innecesario que se lo diga, este tipo de trabajos, más que una ahorro significativo, (que lo tiene), en costos totales, es una inversión en un método que puede servirnos para desarrollar y experimentar diversas variantes de algún señuelo que nos haya sorprendido por su rendimiento, (como sucedió en mi caso), o tal vez querramos experimentar con nuevos formatos, ya que la aplicación de este sistema, nos permite copiar en infinito, algún señuelo, que comenzando como un simple trozo de madera balsa, como muchos amantes del spinning gustan de hacerlos, terminó siendo la “vedette” de una salida de pesca por su efectividad. Por otra parte, la construcción de moldes para vaciado, es muy eficaz para reproducir con diversos materiales, (resinas, cauchos, poliuretanos etc.), todo objeto que nos interese y que tenga una cierta simetría que permita el proceso. Este desarrollo se originó a raíz de que hace unos años, compré en el Aeropuerto de París, cuando viaje por razones laborales, un hermoso señuelo, que me impactó por la forma, en el Shooping del Aeropuerto, y para que no ocupara tanto espacio, le saqué el inmenso blister en que venía, y lo envolví en un pañuelo para transportarlo en un bolsillo del bolso. El tema fue que resultó el señuelo para dorados más efectivo que haya probado en diversos ámbitos y lo usé hasta casi su destrucción , y como había tirado el envase, nunca pude saber ni la denominación, ni su fabricante, y como no encontré en Argentina nada parecido en forma y tamaño, lo apodé “El Matador” y procedí a copiar el cuerpo y armarlo de nuevo. El molde que vamos a intentar construir, es en dos partes o taceles, (se denomina tacel, a cada una de las varias partes que forman un molde para esculturas, por el método de vaciado), y lo haremos para construir señuelos huecos, también en dos piezas, lo que tiene dos grandes ventajas aunque un poco más de manualidad: los señuelos flotarán y, por otra parte, podemos agregarles algún elemento sonoro dentro, (“rattling”), del cuerpo para aumentar su efectividad, sobre todo con las taruchas. Para el caso de querer hacer señuelos en una sola pieza en resina, debemos tener en cuenta que serán mucho mas pesados, (se hundirán rápidamente), y obviamente es más dificultoso el ponerle los ganchos porta anzuelos dentro, pero al final de la serie de notas haremos un “suplemento” con las aclaraciones al respecto, ya que este tipo de señuelos es ideal para el trolling, y tal vez pueda interesarle a algún Pescador ; además podremos intentar el moldeado de señuelos en otros materiales por vaciado, como los cauchos o siliconas que sí permiten hacerse en una sola pieza. También es válido aclarar, que muchas de las fotos, he debido simularlas, ya que no había documentado los pasos cuando hice mis moldes, pues ya son varios, y fui perfeccionándolos de a poco, pero creo que serán de fácil comprensión a la vista de todos. Veamos cómo se hace: Primero, despojamos el cuerpo del señuelo de todo elemento que pueda constituirse en una “saliente”, ya que puede obstruir el desmolde posterior, es decir, le sacamos totalmente la paleta y los ojales porta anzuelos, y procedemos a lijarlo prolijamente para que su superficie quede absolutamente lisa y sin ninguna rugosidad al tacto. Luego observando cuidadosamente el artificial, se busca un eje de simetría que divida al cuerpo en dos partes exactamente iguales, para que puedan desmoldarse sin dificultad alguna. Aquí vemos dos ejes de simetría, marcados en rojo en la foto, pero usaremos el segundo, por ser el de mayor versatilidad a la hora de armar el cuerpo de nuestros señuelos, como veremos más adelante

Una vez determinado este importante punto, deberemos muñirnos , en alguna casa para artesanías, de un kilo de barro negro o mejor aún, de barro para cerámica blanca, (unos 80 ctvs. El kilo). Tomamos el barro y procedemos a amasarlo bien sobre una superficie plana, cubriendo ésta con algún trozo de polietileno, y agregando agua si es necesario, hasta que tome una buena consistencia, similar al dulce de batata, y que no tenga ninguna basurita sólida adherida. Por lo general el barro blanco para cerámica, ya viene de la consistencia adecuada, y solo hay que amasarlo un poco para que gane en plasticidad. Luego formamos una especie de plataforma con la parte superior perfectamente lisa, donde procederemos a “clavar” nuestro señuelo, enterrándolo hasta la marca del eje de simetría que hayamos seleccionado, (si es necesario podemos “cavar” un poco el barro con una cuchara), de manera que quede perfectamente horizontal.

Ahora, con un cuchillo grande, cortamos la plataforma alrededor del cuerpo, prolijamente, dejando un espesor de entre tres y cuatros centímetros, como mínimo, entre el cuerpo del artificial y el borde de la plataforma

Luego con una herramienta pequeña, tipo esteca de escultura, pequeño cuchillo o similar, alisamos perfectamente los alrededores del señuelo, si es necesario mojando el barro, para que quede perfectamente liso, pudiendo ayudarnos también con un pequeño pincel.

El objeto de esto es que no quede nada en la superficie del barro alrededor del cuerpo, o sobre el cuerpo mismo, y que esta superficie quede perfectamente plana y horizontal respecto del eje de simetría elegido. Es importante que sea así, ya que cualquier irregularidad que quede en el borde del cuerpo, se traduce luego en una “saliente” en el molde lo que dificulta el vaciado. Ahora vamos a rodear la plataforma, con algunos elementos que nos permitan ajustar sus costados, cerrándolos prolijamente, como formando una especie de “cajón”, de manera que nos permita llenar la parte superior con el material que usaremos para el molde. En este caso, lo hice con las cajitas en desuso de Cds. Cuyo tamaño da perfectamente sin tener que recortar nada, para tres de los lados, pegándolas entre sí con algún pegamento instantáneo, que luego nos permite desarmar todo sin problemas; el cuarto lado con una tablita que dé el ancho del cajoncito según hayamos cortado la plataforma de barro, y luego ajustando todos los lados con cinta de enmascarar para formar el cajoncito. Es importante asegurar bien los lados del cajón, ya que la presión ejercida por el yeso o la resina en el vaciado del molde, es bastante fuerte y puede desarmar todo, por ello eso de asegurar bien las paredes con varias vueltas de cinta de enmascarar De todos modos esto queda a criterio de cada uno, usar cualquier otro material como maderitas o metales, a condición de que estén perfectamente derechos y con su superficie lisa.

Ahora con un pincel suave, pintamos prolijamente el cuerpo del señuelo como también la superficie de la plataforma, con un “desmoldante” casero, (el comprado es muy caro pero el nuestro funciona mejor). Para ello usaremos un buen detergente común de cocina, cuanto más concentrado mejor. Personalmente prefiero el Magistral azul o rojo, que tiene la viscosidad óptima para evitar que se pegue la mezcla sobre el señuelo. No debemos olvidar “pintar” con el detergente, todas las paredes del cajoncito, para evitar que se peguen en el molde si usamos resina. En el caso de usar yeso para el molde, no es necesario pintar las paredes aunque sí el cuerpo del señuelo patrón.

Pintamos todo abundantemente, y procedemos a preparar la mezcla para el cuerpo del molde. El siguiente paso consiste en definir, qué tipo de material usaremos para construir nuestro molde, ya que esto dependerá del tipo de material con que este hecho nuestro señuelo patrón. Hay dos maneras de hacerlo rápido y fácil: Con Yeso o con Resina Plástica, (de la usada en reparación de cascos). Es importante definir esto ya que si el señuelo patrón es de plástico o poliuretano de alta densidad, al hacer el molde puede destruirse, debido a las altas temperaturas que desarrollan las resinas en el fraguado, llegando a levantar hasta 80 grados o más aún, según su densidad. En estos casos, se aconseja armar el molde en yeso común, que si bien no tiene la resistencia de la resina, no levanta tanta temperatura que destruya nuestro señuelo madre; ahora bien, si el original es en madera u otro material que soporte algo de calor, no habrá ningún tipo de problema en utilizar resina plástica.. Por este motivo, trataré de explicar el proceso para ambas modalidades al mismo tiempo, si bien el tema de la resina no necesita gran desarrollo, ya que simplemente se mezclan la resina, el catalizador y el acelerador en la proporción adecuada que nos dará el vendedor. Si tenemos dudas en cuanto a la cantidad a usar, lo mejor es llenar antes el cajoncito con agua hasta el nivel deseado, (recordar que tiene que sobrepasar el nivel del señuelo madre ..(continua..)

martes, 10 de febrero de 2009

1º Concurso de Pesca Variada "Ciudad de Santa Fe"

1º Concurso de Pesca Variada "Ciudad de Santa Fe" con Devolucion
Los días 21 y 22 de Febrero del 2009 se realizará el 1º Concurso de Pesca Variada de La Ciudad de Santa Fe.- El mismo es organizado por el Club Caza y Pesca Ciudad de Esperanza, El Club Gimnasia y Esgrima de Monte Vera y La Peña Surubí Santa Fe .-
El valor de la inscripción es de $ 360,00 el trío integrado, esto incluye el almuerzo el cual se realizara en la Costanera Este en el local Costa Arenas , la cancha de pesca arranca desde Pontoneros hasta la Boca del Pascualito.
Más de $ 50.000,00 en Premios.. " 2 Embarcaciones "
Para la inscripcion ó mayor información dirigirse a las sedes de los respectivos Organizadores ó en las instalaciones del Club nautico Sur .-
Informes e Inscripcion:
TE: 0342 - 156 152786 / 156 098893
03496 - 154 43796

Cancha de Pesca

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jueves, 5 de febrero de 2009

Pura naturaleza en el noroeste cordobés

Pura naturaleza en el noroeste cordobés
En medio de un ámbito incomparable, y con la paz que reina en toda la región, conocimos Villa de Soto, un pequeño pueblo que está floreciendo en materia turística, y en el cual podemos desarrollar la pesca deportiva de una de las especies más deportivas que existen: la tararira.

Por Ariel Robledo

Siempre resulta interesante conocer nuevos ambientes para la pesca deportiva, y si además estos lugares nos permiten disfrutar de otros encantos como la paz, los paisajes, arroyos de aguas cristalinas para disfrutar en familia, la combinación resulta muy atractiva para elegirlo como destino de vacaciones, o bien como alternativa para desenchufarnos del trajín cotidiano. Gracias a una invitación realizada por Martín Rodríguez, pude conocer este verdadero paraíso enclavado tras las Sierras de los Comechingones. Para llegar a destino, tenemos que tomar la ruta Nro. 38 desde la ciudad de Córdoba, y luego de transitar unos 160 km. llegamos a destino. En nuestro viaje pasamos por las ciudades de Villa Carlos Paz, Cosquín, Capilla del Monte y Cruz del Eje. El recorrido es sumamente atractivo ya que a cada kilómetro aparecen nuevas postales que decoran esta región cordobesa de mucho tráfico turístico. Antes de arribar a Villa de Soto, pasamos por el río Soto, curso de aguas totalmente transparentes y de máxima pureza, ya que no existen poblados que se ubiquen a la vera del mismo, lo que lo aleja de toda posibilidad de contaminación. Ingresamos por la calle principal y nos dirigimos hasta la plaza, sitio de encuentro de jóvenes y adultos que cerca del atardecer se reúnen para disfrutar de unos mates o bien compartir las andanzas del día. Alrededor de la misma se emplazan varios comedores, la iglesia, y sitios de entretenimientos para todos los gustos. El andar sereno de la gente, nos da una pauta que en este lugar el tiempo se detiene, y nos obliga a bajar las revoluciones de nuestra vida que seguramente nos pide un descanso cada tanto. Lejos de todo “ruido” urbano, este pueblo nos invita a encontrarnos con mucha tranquilidad, el saludo amable, el respeto, decorados con el canto de los pájaros y los aromas serranos, que después de cada lluvia se intensifican y nos llenan los pulmones de aire puro. Las cabañas de Martín están enclavadas en un sitio en el cual se pretende efectuar una urbanización exclusivamente turística para cabañas, en un marco natural de máxima tranquilidad, y a tan solo 40 metros del río Soto. Cuenta con todas las comodidades y sentado bajo la sombra del quincho uno puede desayunar contemplando el verde que rodea a la región, con las sierras como telón de fondo. Apenas nos ubicamos en las cabañas, nos dirigimos hacia el río, un curso de aguas con playas de arena y pequeñas piedras ideal para que los niños estén seguros, bordeado por una frondosa vegetación en la cual podemos compartir un asado, o bien los infaltables mates del atardecer. A unos 5 km. se encuentra otro de los sitios recomendados para estar serenos, y es el denominado balneario La Toma, un oasis en donde se mezclan finas arenas, con grandes piedras y un marco serrano de imponente belleza. Este lugar esta siendo acondicionado para que en un futuro cercano se cuente con proveeduría, y demás servicios para el turista. Ideal para quienes buscan un contacto con el silencio, solo interrumpido por el sonido del agua y los miles de pájaros que abundan en la zona. El privilegio mayor que tiene este pueblo es sin dudas la tranquilidad y la seguridad, uno de los bienes más preciados que todos buscamos, especialmente cuando se trata de vacacionar solos o en familia.-

Emprendimiento Desde hace muchos años Martín ve al turismo como una posibilidad cierta de crecimiento para toda la región, basado en un pasar muy tranquilo, de salud, ideal para el desconecte que todos necesitamos. A futuro existen muchas ideas y propuestas para desarrollar en la zona, siempre cuidando el bien más preciado que es la naturaleza y el aire puro. En una charla con el intendente de la Villa, conocí los detalles de un amplio espacio que va a ser destinado a los complejos turísticos que deseen invertir en la zona. La idea es realizar una pista de salud, cerca de la zona de playas, y con un fácil acceso desde la ruta. Una propuesta muy interesante para revalorizar este cálido pueblo cordobés. La Pesca Otro de los atractivos que posee la región es el dique Pichanas, un espejo de agua en el cual se pueden pescar pejerreyes, carpas y unas interesantes tarariras, especie que suele ser muy apreciada por los pescadores de spinning y mosca. En este sentido, y ya que estaba en la región, Martín procedió a organizar una jornada de pesca en el dique, algo que resultó sumamente interesante ya que el ambiente era desconocido para mí, y esto siempre me genera grandes expectativas. Junto a Raúl Velásquez, su amigo y compañero de aventuras, organizó todo para disfrutar de los encantos de la pesca. En este sentido, Martín, ya tiene organizada excursiones de pesca para los amantes del spinning que deseen pescar tarariras en el dique, con un servicio completo en un lugar exclusivo y muy atrapante. Temprano por la mañana, me pasaron a buscar y nos dirigimos por la ruta 15 hasta la localidad de La Higuera, desde allí tomamos un sinuoso y simpático camino serrano que nos depositaría en una de las bajadas de lanchas que tiene el espejo de agua. La travesía es impactante, y antes de arribar a destino, paramos en una casa de campo para comprar quesillo de cabra, recién elaborado artesanalmente, un verdadero manjar para comerlo a la parrilla o bien naturalmente con mates. Mientras bajábamos la lancha pudimos ver el movimiento de los pejerreyes y también de las tarariras, lo que nos empujó a apresurar los movimientos para estar lo antes posible en los sitios de pesca. En una moderna embarcación, y gracias a un permiso especial conseguido por Martín navegamos hacia una de las bahías en las cuales iniciaríamos los ensayos. Ambos teníamos un arsenal de señuelos, pero el guía me anticipó que los mejores resultados los conseguía con cucharas giratorias plateadas, ya que la alimentación preferido por las taruchas en el dique es el pejerrey y todo lo que simule su natación es atrayente para las predadoras. También otra de las especies que merodea en esta agua es la carpa, en tamaños realmente descomunales. “Nadie las pesca, pero hay ejemplares gigantes…” me comentaba Raúl. Caminamos por la costa y comenzamos a ver el movimiento de este pez y verdaderamente en portes muy llamativos. “Se suelen pescar con masa, y los ejemplares que se logran tienen buena carne…”, me destacaban los baquianos. En la caminata podías percibir los movimientos de las tarariras, y de pronto llegamos a una bahía en la cual vimos varias apoyadas en el fondo. “¡Increíble como se las ve…!”. Sigilosamente preparamos los equipos y lanzamos los artificiales. Pasamos bien por delante de la boca del pez, y no reaccionaba. Después uno de los spinners la tocó y huyó del sitio en el que estaba. Seguimos caminando, y vimos un par que estaban juntas. Lanzamos los artificiales y al pasar la cuchara giratoria de Martín cerca de una de ellas, vimos el espectacular ataque. La oscuridad del fondo del lago, sumado al movimiento de la cuchara giratoria y a la boca blanca de la tarucha que se abre para engullir el artificial, conforman imágenes que son imposibles de olvidar para el pescador de spinning. Unos pasos más adelante otro ejemplar de mayor porte se abalanzó a la cuchara de Martín y con un espectacular salto escupió el engaño. Era notable la cantidad de piques que se daban en el artificial de Martín, y yo que probaba con un spinner bait con fioco verde flúo no tenía respuestas. En este ambiente magnífico pudimos ver la conducta territorial de las tarariras, ya que pasábamos por un lugar en el cual estaban y al ver o sentir nuestra presencia huian, pero dejábamos descansar unos minutos el lugar y aparecían nuevamente para cuidar su territorio. Realmente una enseñanza fantástica la que nos dejó el dique Pichanas. Seguimos probando, y Martín me estaba dando una verdadera paliza, con muchos piques y a la vez buenas capturas. Decidí cambiar mi señuelos y puse una cucharita anaranjada Mepps Nº3 que siempre me da buenos resultados. Con este artificial presencié una secuencia que jamás borraré de mis retinas, ya que cuando pasaba la cucharita cerca de una piedra, veo salir de atrás de la misma una hermosa tararira que atacó el señuelo, y después de un espectacular salto lo despidió. Sinceramente, si hay algo que a los amantes del spinning vuelve loco, es cuando podemos presenciar el ataque del pez a nuestro artificial elegido, después si sacamos ao no a la presa es otro cantar, pero saber que lo que uno escogió causa el efecto de engaño en el pez, no tienen precio. Varios piques y emocionantes momentos nos mantuvieron entretenidos hasta el mediodía, momento en el cual la actividad se acentúa, pero también el asado nos llamaba y decidimos descansar unos minutos y no fallarle al sabroso manjar preparado por Raúl. Bajo una tienda armada especialmente comimos el asado, con quesillo de cabra, y cuentos que le dieron el folclore necesario para redondear una bella jornada de pesca. Por la tarde, nos movimos hacia otros sectores, en donde siempre se daban uno o dos piques. Yo seguía sin poder pescar, hasta que saque de mi caja de pesca un spinner bait de doble cucharas y con el fioco color negro. Inmediatamente lance hacia una palo semisumergido y el tremendo zarpazo llegó, con un tarucha mediana que salvó mi honro. Después de este pique, tuve varios más, hasta que en uno de los bruscos ataques mi caña estalló partiñendose al medio. “¡La tarucha está prendida!” le gritñe a Martín, y mientras trataba de cansarla para arrimarla con mis manos a la costa, veo aparecer un verdader mostruo que se le pone al lado e intenta atacar el señuelo que estaba prendido. “¡Viste ese bicho… es gigante…!” le grite a Martín, quien al tener la cámara de filmación no pudo arrojar su artificial. “Aquí hay tarariras de más de tres kilos…” me decía y sin dudas yo había presenciado un ejemplar que era realmente muy imponente. Saqué mi tararira, y le dije a Martín: “listo, estoy fascinado con el ambiente, y estoy feliz porque como nunca pude ver el ataque de las taruchas a los artificiales, algo que en muy pocos sitios del país se puede ver…”. Regresamos lentamente, cargamos la lancha y volvimos a la Villa, en donde me esperaba mi familia para disfrutar de las claras aguas del río Soto y sus maravillosas playas. Por la noche, el broche de oro llegó con un cabrito cocinado magistralmente por Martín. Pasamos varios días de mini vacaciones en este apacible pueblo cordobés que sin duda ya confirmó mi regreso pronto, porque posee mucha naturaleza, un río sensacional, y una pesca que jamás olvidaré, con tarariras de todos los tamaños, y la transparencia de las aguas que nos proponen un espectáculo solo apto para fanáticos de los artificiales. Cabañas "Barrancas del Río". Totalmente equipada(ropa de cama, toallas, etc.), TV cable; quincho y asador; ventiladores de techo; microondas; reposeras y elementos para el rio y playa.Ubicadas a 150 mts ruta nacional 38. A 500 mts plaza principal y zona centrica.A 50 mts del Río Soto. Ambiente totalmente natural.Pesca guiada al dique Pichanas, spinning y fly cast, tarariras. Servicio completo.Reservas: 03549 15435604 - 03549 15465542. Agradecemos a Martín y su familia por los excelentes momentos vividos.
Agradecemos muy especialmente al Municipio de Villa de Soto, al Hotel de Turismo que cuenta con habitaciones amplias y todos los servicios, además de un amplio restaurante en el cual podemos degustar verdaderos manjares, en una construcción de época que guarda mucha historia y una cautivante belleza. Consultas: 03549-480955 Municipalidad de Villa de Soto Tel./ FAX: (54-3549) 480507Av. 25 de Mayo 220. (X5284AAP) Villa de Soto, Córdoba.villadesoto@villadesoto.com – www.villadesoto.com

sábado, 31 de enero de 2009

Nueva Four Stroke 51 / Nuevo Honda 90

Náutica Nueva Four Stroke 51 / Nuevo Honda 90. de Astilleros Marine Sur Nos llegamos hasta la ciudad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe, para presentar una de las embarcaciones de la línea Four Stroke, en este caso la Four Stroke 51. Bote de casi 5 metros de eslora que trae en popa un asiento tipo “banana” en tres secciones con sus laterales tapizados y acolchados. En el “cockpit” aporta dos amplias consolas con lugar para equipo de audio, apoya vasos, pasamanos y lugar para ubicar objetos, la de la derecha se presenta con espacio para la relojería del motor, llave de luces y toma 12 volts. Dos asientos “back to back” están ubicados en bases altas para poder viajar cómodamente con las piernas bien estiradas. En popa hay un asiento de lado a lado muy amplio para descansar un momento. Este asiento esta dividido en tres partes, las cuales son tapas de tambuchos porta objetos que en este caso el comprador los utilizó para hacer un pequeño almacén de productos enlatados y la parte central para tener acceso a la sentina. Encima de la popa hay cuatro posacañas ya instalados desde fábrica y el lugar para colocar la barra para practicar esquí o “wakeboard”. Ya en la explanada de popa podemos divisar una escalera de acero inoxidable con un práctico pasamanos bien ubicado para ascender a la embarcación. Toda la gama Four Stroke se equipa con motores fuera de borda Honda de 4 tiempos. En este casco sobresalió el nuevo Honda BF 90 que recientemente ingresó a nuestro país. El motor trae cadena de distribución, es más liviano y compacto que su versión anterior. Presenta un nuevo diseño con mayor aerodinámica para evitar la cavitación y goza de la tecnología BLAST (Boosted Low Speed Torque) la cual permite mayor rapidez de aceleración en bajas revoluciones, y es el primer motor de 90 HP que incorpora la tecnología VTEC, basada en el motor del auto de calle Honda Fit.
Cuenta con tres sistemas de refrigeración al igual que el BF150 y tiene un sistema de control de inyección a través del sensor landa, que permite en régimen de crucero un ahorro del 20% de combustible. Honda Japón ha desarrollado un motor de 1.496 cc que logra desarrollar 90 caballos, lo que lo hace el motor más liviano y compacto de su categoría Posee 4 cilindros, 16 válvulas y una cilindrada de 1496 cc, una verdadera joya de la náutica mundial. Casco y motor de primera clase, para un cliente exigente.
Para mayor información: Náutica Norte. En San Lorenzo:(03476) 422 710 / 432 072. En Rosario: (0341) 435 0816. Web: http://www.nauticanorteweb.com.ar/ FICHA TECNICA: Nueva Four Stroke 51. Eslora: 4,90 m Manga: 2,11 m Puntal: 1 m Capacidad de personas: 7 Capacidad en kilos: 500 Potencia Máxima: 115 HP MOTOR PROBADO. Nuevo Honda 90 HP. Tipo: 4 tiempos. Cilindros: cuatro. Cilindrada: 1496 c.c.

sábado, 24 de enero de 2009

En plena Veda Pesquera...

Santa Fe Decomisan mallas en el Salado
Mil metros de malla fueron secuestradas por inspectores del Ministerio de la Producción y de Prefectura. Hoy comienza el pago del subsidio a pescadores por el tercer mes de la veda. En febrero se volverá a pescar aunque habrá nuevas tareas de fiscalización en los cursos de agua. En la desembocadura del río Salado, inspectores de la Secretaría de Sistema Hídrico, Forestal y Minero y personal de Prefectura Naval Argentina decomisaron unos mil metros de malla colocada por pescadores transgrediendo la etapa de veda que rige en la provincia de Santa Fe hasta el 1° de febrero. En la acción no hubo detenidos, según confirmó el secretario del sistema, Ricardo Bianni, quien subrayó que el procedimiento que utilizan es calar el río y permanecer escondidos y darse a la fuga cuando aparecen los inspectores. En la actual veda que se inició el 1° de noviembre los inspectores han decomisado unos 25 kilómetros de malla en una tarea conjunta con Prefectura. El Ministerio de la Producción tiene cinco inspectores que en forma coordinada con la Secretaría de Medio Ambiente realizan operativos en la costa santafesina. Esta semana, hubo monitoreos permanentes en Fighiera, sobre la Ruta 1 y en el Salado con el resultado antes señalado. En esta veda ayuda a la tarea de los inspectores el bajo nivel de las aguas. “Fueron hallados 1.000 metros de mallas caladas fijas, en flagrante transgresión de la ley 12.703 que rige en la provincia y que prohíbe la captura de toda especie de peces de río durante los meses de noviembre, diciembre y enero de cada año”, precisó el comunicado oficial.
Termina la veda
La ley N° 12.703, entre otras disposiciones, prohíbe “la captura de toda especie de peces de río durante los meses de noviembre, diciembre y enero de cada año”, para permitir durante ese período el desove habitual de todas las especies. La norma exceptúa a la pesca de subsistencia y a la captura realizada por medio de tanza con anzuelo con los alcances, modalidades y condiciones establecidos en la ley 12.212.
En el marco de los trabajos que se vienen desarrollando en la cadena de valor del río y sus recursos, tres equipos técnicos de la Secretaría de Medio Ambiente y del Ministerio de la Producción visitan desde el 3 de noviembre las localidades de toda la costa santafesina, informando a la comunidad en general y a los pescadores en particular sobre la vigencia de la medida restrictiva. “Se ejerce toda la presión posible y son muchos los pescadores que ya entendieron cuál es la política”, subrayó Bianni.
El funcionario ratificó que a partir del 2 de febrero se levantará la veda aunque adelantó que habrá lugares como, por ejemplo, el río Salado, donde no será habilitada. Sobre el particular, la Secretaría de Medio Ambiente está definiendo una serie de lugares donde estará permitido hacerlo teniendo en cuenta los informes técnicos sobre la población ictícola.
Las autoridades santafesinas están a la espera de ser convocadas por las nuevas autoridades de la Subsecretaría de Pesca de la Nación para discutir dentro del Consejo Federal los cupos que habrá para la exportación de peces de río. Por otra parte, este viernes se puso en práctica el sistema de pago del subsidio por el tercer mes a los 2.140 pescadores artesanales que figuran en el padrón. También la provincia paga a los pescadores de subsistencia.
Fuente: El Litoral.com

viernes, 23 de enero de 2009

Pesca en Arocena - Santa Fe

Cuando la pesca se niega… aparecen los amigos
La laguna de Coronda es un espejo de algo más de 20 km2, sus aguas albergan a casi todas las especies que pueblan la cuenca del Paraná, incluyendo al pejerrey que sube desde el Río de la Plata y encuentra en esta laguna un sitio ideal para alimentarse y desovar, lo mismo que muchos otros peces.
Por Hugo Giardino Las aguas de esta laguna bañan las costas de la localidad de Arocena, sitio al que visitamos para pescar con Miguel Moyano, excelente guía del lugar que nos conduciría hasta algunas correderas ubicadas en un amplio delta que se forma entre la laguna y el río Paraná. Allí confluyen gran cantidad de arroyos bañados y otras lagunas, formando excelentes mini pesqueros. En esta oportunidad la idea era pescar dorados con artificiales, que se venían dando y muy bien en toda la zona. A nuestro arribo observamos que el gran espejo estaba realmente muy “hinchado”, marcaba esto una crecida significativa y nos recibió un viento norte que hizo enturbiar las aguas. Todo esto, por supuesto, atenta contra el buen pique, sobre todo si la idea era el uso de artificiales. De todas maneras salimos a intentar suerte, recorrimos algo más de 20 minutos de navegación hasta dar con la primera corredera, fue allí donde comenzamos los intentos y luego de un pique fallido en la caña de Ariel, nuestro guía se alzó con un excelente ejemplar que rondaría los 4 Kg. de peso. Recién comenzábamos la jornada y ya habíamos tenido este hermoso premio, así que supusimos que la cosa sería fácil. A medida que transcurrió la mañana y cambiando permanentemente de sitios, lográbamos de vez en cuando algún pique de pequeños doradillos. Para esta ocasión utilizábamos equipos de spinning liviano, cañas de 6,6 pies y reeles frontales con capacidades de 100 m. de nailon de 0,30 mm, una amplia gama de artificiales de diferentes procedencias nacionales e importados y modelos para media agua y profundidad. La cosa se iba poniendo cada vez más difícil. Miguel Moyano, con toda su experiencia, recorría cada vez más correderas tratando de ubicar sitios de buen pique. Algo que nos llamó poderosamente la atención fue la cantidad de lugares donde el pescador puede practicar spinning. Al mediodía retornamos al quincho que Miguel posee en su casa para disfrutar de un buen almuerzo y repararnos del abrasador sol del mediodía litoraleño, sobre todo a esta altura del año cuando las marcas térmicas se hacen sentir. A las 16 en punto arrancamos nuevamente. Con renovado espíritu de pesca pusimos rumbo hacia las innumerables correderas, pero el viento siguió fuerte, el agua se enturbio aún más y había una gran presencia de camalotes debido al repunte del río. La cosa no estuvo mejor que a la mañana, los piques fueron muy espaciados pero todos tuvimos al menos algunas chances con doradillos de entre 1 y 3 Kg. de peso que tomaron nuestros artificiales. No fue sin duda la pesca soñada, pero habla a las claras de las bondades de este lugar, que aún en las peores condiciones siempre paga. Al atardecer regresamos inmersos en un paisaje realmente excepcional. La inmensidad de esta laguna, con sus tonos marrones y verdes costas, junto a la caída del sol, formaba una acuarela difícilmente reemplazable. Regresamos con la promesa de volver al sitio dentro de muy poco tiempo, cuando las aguas del gran Paraná cedan y vuelvan a la normalidad. Estaremos allí junto a Miguel, nuestro buen amigo y mejor guía, para darnos el gusto con señuelos y cucharas, en este sitio donde la pesca siempre se da y la amabilidad de su gente nos hace vivir momentos sensacionales.
En recuadro Miguel Moyano es un guía que antiguamente se dedicaba a la pesca comercial con redes. Con mucho esfuerzo y dedicación fue ahorrando sus pesos para comprarse sus lanchas y fue lentamente ampliando las comodidades para brindarles a los clientes un mejor servicio. Hoy continua pescando solo con anzuelos algunas rayas de buen porte que se encuentran en la zona en la temporada estival, pero su ingreso principal lo constituyen sus excursiones de pesca entre las cuales se destaca el traslado a los pesqueros de gran cantidad de mosqueros, y amantes del spinning. Sin dudas, que este es un ejemplo de transformación al cual seguramente muchos pescadores comerciales quisieran llegar y en un futuro ojala que así sea. Consultas e informes: Miguel Moyano, guía de pesca, embarcaciones nuevas, alojamiento, carnada, pesca en distintos estilos. Teléfono: (03466) 156 33 713 http://www.elpacaha.com.ar/

jueves, 15 de enero de 2009

PARAISO DE GRANDES CORVINAS

San Blas PARAISO DE GRANDES CORVINAS Quienes amamos la pesca deportiva siempre soñamos con llegar a un lugar en el cual las ganas de pescar sean satisfechas, más aún cuando se tienen que recorrer grandes distancias. En nuestra reciente visita a San Blas, tuvimos la fortuna de disfrutar de una excelente pesca de grandes corvinas, de esas que les quitan el sueño a los pescadores de mar más exigentes. Textos Ariel Robledo Fotografías Darío Traffano Bahía San Blas es uno de los pesqueros más tradicionales que existen en la costa atlántica. Su excelente variedad en peces y sus características geográficas, lo han llevado a ser uno de los sitios preferidos por miles de aficionados que adoran la buena pesca, y por sobre todo la tranquilidad. Conocí este pesquero, gracias a una invitación que hace un par de años me hiciera Daniel Colombil, un reconocido guía de pesca, cuyos conocimientos en la actividad lo han convertido en uno de los más buscados en la bahía. Hoy ya hemos establecido una amistad con Daniel, y siempre cuando arranca la temporada nos invita para relevar los pesqueros de la región. En esta oportunidad el llamado llegó y tratando de aprovechar el buen momento decidimos realizar un viaje junto a Armando García, Darío Traffano y Marcelo Martinucci desde Santa Fe hacia San Blas. Salimos muy temprano en la mañana desde Santa Fe, pasamos por Rosario y por autopista llegamos hasta Ramallo, desde allí tomamos la ruta provincial Nº 51 hasta Bahía Blanca. Si bien existen muchas rutas alternativas, nosotros nos decidimos por la 51 por ser una de las más tranquilas. Desde Bahía Blanca recorrimos por la Nº 3 hasta el ingreso a San Blas. Después transitamos con mucho cuidado unos 65 km. de ripio en buen estado, pero en donde debemos tener mucha precaución ya que el trayecto presenta curvas muy cerradas y si las tomamos a alta velocidad el vehículo puede derrapar. Habíamos llegado cerca del atardecer, y como es tradicional mucha gente se agolpaba en la costa a donde arriban los barcos pesqueros para conocer la cosecha de los deportistas que han ingresado al mar. Muy buena pesca variada pudimos ver que se había dado y desde el barco de Daniel, muchos pescadores hablaban de lo efectiva que estaba siendo esta temporada en lo que hace a los resultados. Nos saludamos y nos interiorizamos sobre cómo se estaba dando el pique y en qué zona los estaban buscando. Mientras estábamos conversando se acercó Raúl Cappa de Arocena (Santa Fe) y sus amigos, con quienes compartimos un buen rato y de paso nos invitaron a comer por la noche unas buenas corvinas a la parrilla y bastoncitos de pescadilla fritos, todo un manjar regado de buen vino y muchas anécdotas.
Nuevas cabañas Después de coordinar con Daniel la salida de la jornada siguiente, nos dirigimos hacia el nuevo y muy bien acondicionado complejo Costanera Uno, propiedad de Alberto Arizaga, un cordobés que por filosofía de vida decidió radicarse en San Blas y encarar allí este flamante emprendimiento. Las cabañas son de madera, con amplios ventanales que dan al mar y, por sobre todo, con comodidades para satisfacer a los visitantes más exigentes. Mucha privacidad, y la calidez de un lugar que nos permite disfrutar del sonido del mar y su profunda paz.
Una mañana soñada Quienes alguna vez pescaron en el mar, saben que uno de los factores determinantes es el viento, ya que por más que el pique esté muy bueno, si el viento es fuerte la cosa se complica. Daniel cuenta con un buen barco y también una lancha grande con los cuales efectúa sus incursiones, y esto le da una importante ventaja al momento de salir a navegar. Aún así hay muchas veces que oleaje es tan intenso que la excursión se suspende. En el caso de nuestra salida, afortunadamente el tiempo se comportó de maravillas, y si bien teníamos un poco de viento del sector norte, no era un impedimento para la navegación y mucho menos para pescar. Aprontamos los equipos y cargamos todo lo necesario para poder pasar un día a plena pesca. El objetivo principal eran las corvinas y la variada por la mañana, y por la tarde aprovechar el cambio de marea para pescar tiburones. Como adelanto, les puedo decir que efectuamos todos los intentos con un éxito rotundo, pero en esta edición solo vamos a compartir lo sucedido con las corvinas, ya que la pesca de tiburones la efectuamos con devolución, y vale le pena que le dediquemos un artículo especial. El día se presentaba inmejorable, y las expectativas eran enormes, principalmente para Armando, Marcelo y Darío, quienes nunca habían efectuado esta pesca. Una de las grandes ventajas que tiene esta época del año, es que no es necesario salir a mar abierto, sino que la pesca se efectúa en una zona de muchos bancos y en parte de la bahía, en donde hay reparo para el viento y, por lo tanto, el oleaje no pone en riesgo nuestra jornada. Iniciamos la navegación hacia los bancos del Culebra, un lugar de renombre para las corvinas y la variada en general, pero también un sitio muy rendidor para los tiburones. La marea estaba baja, y el barco Brimar serpenteaba los lugares playos que se marcaban en el GPS de Daniel, pero que para nosotros eran imperceptibles. Mate en mano, fuimos apreciando la inmensidad del mar, y las costas de las islas cercanas que a tan solo unos 50 metros del barco mostraban su oscura silueta. Tras una hora de navegación aproximadamente llegamos al sitio escogido por Daniel. Lanzó el ancla y comenzamos los preparativos para la gran pesca. “Este sitio puede darnos buenos ejemplares… vamos a probar suerte, a ver qué pasa…” comentó el guía. La corriente del mar todavía era intensa, y teníamos unas dos horas para aprovecharla antes de que se detenga y comience a correr nuevamente en sentido contrario. Una de las sugerencias que siempre hacemos es que, para este tipo de pesca, es lindo poder disfrutar la potencia del pez y para ello la utilización de un equipo adecuado nos permitirá tener una lucha más equilibrada. En este sentido llevamos cañas de 20 – 30 libras y reeles aptos para cargar unos 200 metros de nailon 0,40 mm. Algo a destacar también es que para desarrollar los ensayos con estos equipos, es conveniente que todos los tripulantes tengan nociones básicas sobre la pesca, de lo contrario si pescan varias personas y no pueden controlar su equipo debido a la fuerza que ejerce la corvina, se arman verdaderos líos sobre el barco. Daniel en ese sentido, siempre nos aclara que al pescar muchas personas que no se conocen entre sí, con diferentes niveles de conocimientos en una embarcación, no se puede arriesgar a que quien paga la excursión pierda su presa por no poder manejarla. En cambio si el pescador le avisa que va a utilizar equipos livianos y sabe como manejarlos, los distribuye de tal manera que no moleste a los demás. Sabemos que en esto de la pesca existen personajes a quienes solo les interesa cargar su balde con muchos pescados, y otros que priorizan el disfrute del deporte por sobre la cantidad de presas sacrificadas. En este caso, todos los que estábamos sobre el barco deseábamos disfrutar de los magníficos y potentes piques de las corvinas, y por supuesto también de su sensacional lucha.

Las primeras sorpresas Una vez ubicados en el sitio ideal, comenzamos a preparar los aparejos. En este caso se emplea una línea madre de 70 cm. de nailon 0,50 mm. desde la que se desprende el plomo en la punta y a mitad se ubica otra madre de unos 30 cm. con el anzuelo. El lastre que empleamos en el comienzo de la pesca fue de unos 150 gramos, ya que la corriente era bastante fuerte. Luego, a medida que la marea se va deteniendo, empezamos a cambiar los lastres por otros más livianos. Es fundamental que cuando lanzamos el aparejo toque el fondo, de lo contrario nunca llegarán los piques. Daniel consigue una carnada muy buena, de gran tamaño y tentadora para la dieta de los peces. Encarnamos los anzuelos y comenzamos la faena. En el comienzo fueron las rayas las que dijeron presente con un pique bastante seguido. Después los gatuzos y algunas pescadillas, hasta que llegó el pique esperado. Una brusca bajada de caña delató la presencia de una corvina. La lucha es sensacional, en cada embestida se despiden del reel varios metros de nailon, y cuando pareciera que la tenemos rendida vuelve a salir disparada. Sinceramente una de las pescas más deportivas que existen y que si la encaramos con el reel, la caña y el nailon adecuados podemos disfrutarla al extremo. La primera de unos 4 kilos abrió la mañana. Después le siguió mi caña, con un bello ejemplar de unos 6 kilos, y no faltó la de Armando con otro de porte superior. Entre piques de excelentes corvinas, llegó la gran sorpresa de la jornada. Darío, quien sacaba fotos, filmaba y tenía su caña también en el agua, siente una tremenda bajada, y el reel que empezó a escupir nailon de manera firme. Se inició la batalla y la caña que se exigía al máximo, hasta que después de varios minutos llenos de nervios, vimos aparecer en superficie ¡un “corvinón” de 9 kilos! “Hacía mucho tiempo que no veía un ejemplar de este tamaño…” nos aseguró Daniel, con una inmensa alegría, ya que el sitio escogido estaba rindiendo a la perfección. Muchas fotos, y la algarabía y felicidad de todos, por la presa conseguida por Darío, quien en su primera pesca de mar, nos “pasaba el trapo a todos con la pieza mayor”. Después le siguió otro monstruo de unos 8 kilos que sacó Armando, y una hermosa rubia de unos 7 kilos que exigió a mi caña al límite. También Marcelo tuvo su chance con otra presa de más de 6 kilos. Era increíble lo intensa que estaba la pesca, por momentos el pique se cortaba y comenzábamos a disfrutar de la “variada” y pasados unos minutos, por arte de magia, nuevamente aparecían las corvinas y en todas las cañas teníamos las bruscas llevadas. Fueron unas 3 horas de pesca en las cuales no tuvimos descanso, hasta que el pique fue disminuyendo su intensidad. Habíamos tendido tanta pesca, que increíblemente estábamos satisfechos, felices, por lo que nos dispusimos a almorzar, dejando descansar a nuestras cañas y por supuesto, nuestros brazos, que habían tenido acción en todo momento. Este es un excelente momento para disfrutar de la pesca de grandes corvinas en el canal Culebra, un sitio tradicional, pero en donde el conocimiento de Daniel, marca la diferencia. Si usted soñó alguna vez con esta pesca, este verano es el momento ideal para hacerla realidad, en un lugar seguro, con buenos servicios, amplias embarcaciones, y la mayor experiencia.

En febrero, los invitamos a disfrutar de un artículo imperdible de pesca de tiburones con devolución, con fotos increíbles e inéditas. Consultas y reservas: “Penélope” de Daniel Colombil, amplios conocimientos, muchos años de experiencia, pesca de corvinas, tiburones y variada. Barco y lanchas amplias y seguras con todos los elementos de seguridad. Carnadas, equipos de pesca, asesoramiento. Avda. Costanera – Bahía San Blas. Tel. (02920) 499 417. tiburonesconpenelope@hotmail.com Cabañas Costanera Uno En un marco natural incomparable cerca del mar, con mucha tranquilidad, y el mayor confort, se destaca este nuevo complejo de cabañas independientes. Cada una posee camas para 6 personas, asador, cocina, vajilla completa, TV color, agua caliente, amplios ventanales, servicio de toallas y frezado de pescados. Avda. Costanera Esq. 22 – Bahía San Blas Cel. (0351) 152 01 64 17 costaneraunosanblas@gmail.com

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lunes, 12 de enero de 2009

La Magia del Rio San Benedito (Última Parte)

Pesca en Brasil La magia del río San Benedito (Última Parte) Habían transcurrido los mágicos días de pesca y solo nos restaban dos jornadas antes del regreso. La acumulación de paisajes y situaciones sorpresivas en la pesca además del aprendizaje continuo que íbamos recibiendo, nos llenaba de satisfacción. En esta última entrega nuevas especies y su fantástico comportamiento. Textos Ariel Robledo Fotografías Gerardo Martorina
Cada mañana era diferente, cada día tenía su condimento especial en Thaimaçu. Natal, siempre con una sonrisa, nos recibía en la costa del río después del suculento desayuno y en pocas palabras nos explicaba la especie que buscaríamos. En esta mañana, la idea era probar la pesca de los pacúes, en sus diferentes especies. Para ello, el guía cargó en la embarcación un balde con maíz y soja, con el cual cebaríamos el sitio escogido. También llevó anzuelos pequeños en aparejos conformados por un líder de acero de unos 10 cm. y un plomito corredizo de unos 10 a 15 gramos. Había llovido durante toda la noche, y la mañana se presentaba un poco fresca, no mucho, pero al menos era un alivio y seguramente con el cielo nublado el sol no haría trepar la escala mercurial tan alto, como en días anteriores. Iniciamos la marcha por el San Benedito, y con la clásica ansiedad de encontrarnos con cosas diferentes, como había sucedido en todo nuestro viaje. Llegamos hasta un sitio en el cual la corriente pegaba contra una punta y se formaba un gran remanso. La fuerza del agua no era importante, y sobre la costa había muchos camalotes. Natal arrojó varios puñados de maíz y soja al agua, y lentamente y si hacer ruido comenzamos a preparar los aparejos. Unas vez listos los equipos lanzamos al agua los aparejos encarnados con un solo maíz por anzuelo. Apenas cayeron al agua comenzaron los piques sutiles de los peces. Algunas llevadas eran enérgicas pero tan veloces que cuando queríamos cañear errábamos los piques. Varias clavadas erráticas hasta que el guía logra prender una presa. La fuerza que proponía el pez y los bruscos desplazamientos laterales exigían al máximo al equipo liviano que teníamos. Cuando apareció en superficie, realmente nos impactó ver a un pequeño pacú que tenía tanta fuerza. “Este es el pacú payaso o rayado…” nos comentó Natal, y lo fotografiamos varias veces por su particular belleza. Llega hasta portes de 2 kilos, y en estos tamaños se suelen pescar muchos, una hermosura del río que inauguraba una nueva mañana. Inmediatamente clavé uno de mayor tamaño, y después Natal nuevamente volvió a pescar otro. En estos ambientes, es común pescar estos pacúes, pero también están los otros de mayor porte, por lo que nunca debemos distraernos. Sacamos varios pacúes payasos, y Natal sugirió lanzar un poco más lejos, quizás lográbamos otra especie. Así lo hicimos y apenas cayó mi carnada al río una frenética llevada me sacó varios metros de nailon. ¡Pacú borracha! Grita el guía, y casi en el medio del río veo saltar la redondeada silueta de un pacú que paralizó mi corazón. No lo podía creer, uno, dos, y hasta tres saltos con el pez haciendo piruetas en el aire, me terminaron de enloquecer. Una cosa indescriptible, y una potencia fantástica, para un pez que no era de gran tamaño, pero que sin dudas sabe como hipnotizar a los pescadores. El pacú borracha, es una especie que también se puede pescar en las cascadas en donde su fuerza se duplica. Lo traje lentamente hasta la lancha y cuando lo tuve en las manos, le di un beso, porque se lo merecía. Simplemente impactante, la velocidad y la fuerza, además de sus saltos, hacen de este pez uno de los más buscados en el San Bendito. Muchas fotos, mucha felicidad y devuelta al río, donde se merece estar por siempre. No terminábamos de comentar las particularidades de este magnífico pez, cuando Natal, prende otro, que salió disparado aguas arriba, y cuando lo pudo frenar el pescador, dio varios saltos generando la algarabía de todos. Lo trajo con mucho cuidado, ya que había muchas ramas semisumergidas y este pez suele buscar esos obstáculos para enredarse y cortar la línea. Cuando lo saca del agua, le digo a Natal que quiero seguir pescando pacúes, y con voz serena, y para volverme más loco todavía, me dice que a la tarde íbamos a ir a pescarlos a las cascadas. Ya había llegado el mediodía, y de regreso a la cabaña, ingresamos a la llamada “Laguna limpia”, un verdadero paraíso de aguas totalmente transparentes, en donde podíamos ver los peces, y en donde se puede bañar para aplacar el intenso calor amazónico. Para cerrar la mañana, una joven anta, que estaba refrescándose en el agua, mansamente se dejó filmar y fotografiar. Llegamos al mediodía al lodge, y como siempre un buen almuerzo y una reparadora siesta con aire acondicionado, nos cargaron las pilas para iniciar la pesca de la tarde. Las cascadas Tal como nos había prometido el guía, navegamos hacia las “Cascadas del jaú”, un lugar imponente, con cientos de cascadas que se bifurcan en varios cursos y en donde se pesca el jaú, un pez similar al manguruyú, que habita en las piedras que se ocultan bajo esta fortísima corriente de agua. Antes de comenzar la pesca, aprovechamos para sacar miles de fotos y filmar muchos minutos de estos paisajes cautivantes que posee el San Benedito. Sinceramente un paraíso, algo que solo se puede y se debe apreciar con todos los sentidos, ya que explicarlo resulta muy difícil. Aquí bajamos los equipos más pesados, ya que si lográbamos prender algún Jaú, sería imposible sacarlo con equipos livianos o medianos. Para esta pesca a la espera se utiliza un anzuelo 10/0 con plomo de 250 gramos, nailon del 0,90 mm y reeles con capacidad para cargar 200 metros de este grosor. La caña, apta para este reel. La gran potencia que tiene el Jaú lo tornan incontrolable, y solo la suerte dirá si el pescador puede o no sacarlo de estos ambientes. La carnada que se emplea es un pedazo de “curimba”, pez similar a la boga de nuestros ríos. Se tira el aparejo al agua, y se espera el violento pique que puede llegar rápido, o tardar unas horas… o no llegar nunca… Mientras aguardábamos el pique del jaú, Natal se trepó a lo más alto de la cascada, tomó una alga que brota entre las piedras y la ató a un anzuelo con un hilo de goma. Lanzó al medio de la cascada, y en escasos minutos, lo veo al guía aferrarse a la pequeña caña que casi se le escapa de la mano. Gritos de Natal, y la caña que parecía que iba a explotar. Lo mirábamos atentos, y de pronto en la superficie veo el salto de un hermoso pacú borracha. ¡Ese es el que buscábamos! Comentamos y lo veo a Natal tratar de bajar desde lo alto de la cascada con la presa prendida del extremo del nailon. Por momentos cambiaba de mano porque casi se le acalambra el brazo, ya que la fuerza que hacía por sostener a la presa con el equipo liviano, era increíble. Cuando logra bajar desde lo alto, el pacú salta nuevamente en la superficie y toma un nuevo impulso para desaparecer bajo la intensa corriente. Unos minutos más de esfuerzo, y por fin el pacú aparece planchado cerca de la costa. ¡Increíble, una locura! Gritábamos y Natal, emocionado miraba a su equipo de pesca y no lo podía creer. Verdaderamente una situación de película la que vivimos. Probamos en varios sectores el pique del bravo Jaú, pero nunca llegó, y entonces decidimos retornar para pescar más pacúes frente a la cabaña, en otras cascadas muy veloces. De regreso, vimos una familia entera de monos que descansaban bajo la tupida sombra de unos esbeltos árboles. Ya frente a la cabaña, nos cruzamos y caminando fuimos bordeando las cascadas. Natal, volvió a sacar unas algas de entre las piedras y con ellas encarnamos. Apenas caía el aparejo al río, y se perdía entre los remolinos, llegaba la llevada franca de los pacúes. Realmente una sensación maravillosa la de pescar con estos gladiadores de aguas rápidas, con los cuales nunca se sabe como terminará la contienda, ya que aún estando a escaso metros, un roce entre las piedras podía dejarnos sin nada en la manos. Capturamos varios, y muchos se fueron debido al corte del nailon. Igualmente la satisfacción, y la adrenalina que generaba cada pique eran indescriptibles. Ya de noche, lanzamos con un pequeño pedazo de “curimba” en nuestros aparejos, y pude lograr un Jaú de porte pequeño, que me costó arrimarlo a la lancha con mi equipo de spinning. Si a este pez, lo llegamos a prender en las cascadas y su peso supera los 20 kilos realmente creo bastante complicada la faena del pescador para acercarlo. Pura fuerza, pura potencia en su robusto cuerpo.
Ultimo día Había llegado nuestro último día en Thaimaçu, y como siempre Natal nos aguardaba en la costa. En esta última jornada, la idea era pescar dos especies que hasta ahora se nos habían negado, por un lado el bravo trairao, y por el otro el bello y potente pirarara. Navegamos un buen tramo, hasta que el guía ubicó un gran pozón en medio del río. Aguardamos unos minutos hasta que la calma se apoderó del lugar, y Natal cortó un buen pedazo de “curimba” con el cual tentaríamos a este imponente bagre. En un anzuelo 12/0 y con un líder de acero de 50 libras, lanzamos el aparejo al río. El equipo que utilizamos era bien pesado, con un reel que tenía capacidad para cargar 200 metros del nailon 0,90 mm., una vara de unas 70 libras. “Demasiado equipo…” pensé, mientras veíamos como el plomo de unos 80 gramos caía al agua llevándose a las profundidades un suculento banquete. Nos preparamos para aguardar varios minutos, con paciencia, como es la ley del pescador. Por un instante el silencio y la concentración eran tan profundos que casi no teníamos tiempo de pensar en nada, solo escuchar el bullicio encantador de miles de aves que eran nuestra música constante. De pronto, siento deslizarse el nailon de entre mis dedos, lentamente primero, para después comenzar a salir de manera alocada, casi sin posibilidades de detenerlo. Me paro, trabo el reel, y cuando quise cañear, me di cuanta de que no era broma lo que en el fondo se había entusiasmado con mi carnada. No alcancé a elevar toda la caña, a mitad de camino una fuerza detuvo el recorrido y casi me tira de la lancha. Pirarara! Grita Natal, y mi corazón que estaba a punto de estallar. Clavo una, dos, mil veces, y del otro lado un contrincante de ensueño de esos que jamás imaginé encontrar. La pelea fue breve, pero muy intensa, cuando vemos aparecer en la superficie un bello bagre de cuerpo amarillo con marrón y cola roja. Pirarara, se lo denomina por su similitud con un ave que se llama Arara, y que tiene cuerpo amarillo y cola roja. Su belleza era imponente, tan solo 16 kilos y una potencia enorme. El peso de este pez llega a los 40 kilos y más, y es por ello que se utilizan equipos potentes, ya que de lo contrario sería imposible sacarlo del río. Abrazos, fotos y la felicidad inigualable que solo nos ofrece la pesca deportiva y este maravilloso rincón del mundo. Muchas fotos, de esas que jamás olvidaremos y que ya se lucen en la pared de mi casa. Un gran abrazo a Natal, por las vivencias y a brindar con la famosa Guaraná, compañera infaltable de nuestros días de pesca para aplacar el calor. El gran cierre
Otra de las bestias que nos faltaba sacar era el trairao, un pez con el que tuve un encuentro cercano pero que me dejó mudo y sin respuestas cuando cortó el multifilamento. Habían pasado varios días y no los podíamos ubicar. Pero como si en esta historia solo valdrían los finales felices, llegamos a un sitio en el cual vimos mucha actividad cerca de la costa. “Son trairaos….” Dijo Natal con voz serena, como para no espantar al bravo pez. Lanzamos los artificiales y los trairaos seguían el señuelo unos centímetros pero no lo atacaban. Fue entonces que Natal, sugirió que le coloquemos “carnada natural” para conseguir los piques. En uno de los lances, vimos el borbollón, pero no tomaron el ofrecimiento. Al instante lanzo hacia otro sitio y siento que el pez toma mi carnada y la desplaza lateralmente. Cuando siento que el nailon estaba bien tenso, mi corazón se aceleró alocadamente, y produje el cañazo de manera enérgica y firme. Siento un estallido y veo ¡mi caña rota! Con el nailon que se metía bajo la vegetación acuática. ¡No puede ser! Era increíble, pero la vara no resistió la potencia del pez cuando se sintió pinchado. Inmediatamente natal, tomó el fino nailon 0,30 y con sus manos intentó acercar al furioso pez. Cada vez que intentaba acortar la distancia, el trairao, pegaba una nueva corrida quemándole la piel al guía. “Si lo sacamos es un milagro…” pensé, mientras veía el sacrificio de Natal por recuperar a la presa. Pasaron varios minutos de incertidumbre, hasta que veo que con la mano el guía logra tomar el líder de acero. ¡Acá lo tengo, rápido el boga grip! Gritó el baquiano, y cuando lo pudo sujetar, estalló de alegría. ¡Imponente trairao de unos 8 kilos, un verdadero torpedo del río, un pez maravilloso! Nos abrazamos con Natal, y no dejamos de elogiar su voluntad para que esta presa que nos faltaba estuviera decorando las fotos. Alegría, emoción, felicidad indescriptible, y la fortuna que en este caso estuvo acompañándonos. Muchas fotos, muchos gritos, y el pez nuevamente al río, a donde debe estar porque es un contrincante de lujo, que se merece el mayor de los honores. La tarde caía, como un telón cuando finaliza una obra fantástica, llena de aplausos, brindis, saludos, y por mi mente las miles de imágenes que jamás olvidaré de un viaje sencillamente brillante. La lancha desplazándose serenamente, el corazón repleto de mágicos momentos, y la mente atestada de cosas para compartir con mi familia, mis amigos y por supuesto ustedes, que siguieron paso a paso esta aventura. Nos despedimos del San Benedito, con la promesa de volver, porque quienes amamos la pesca y la naturaleza siempre queremos volver a esos lugares que se marcan a fuego en la piel y el alma. Un agradecimiento especial para mi familia: Marisa, Valentín y Santiago, por bancarse mis viajes. A Gerardo por ser parte de esta aventura y su familia porque también lo extrañó. A Jorge, Carlos y Alfredo, mis socios, y también hacedores de este viaje. A las empresas que nos dieron todo su apoyo para concretar este trabajo de varios días. A todos ustedes por ser parte de El Pato. Thaimaçu Lodge sobre la margen del río San Bendito, ofrece alojamiento para 32 pescadores, con habitaciones y baño privado, aire acondicionado, servicio de lavandería, pensión completa con bebidas, lanchas amplias y cómodas para dos pescadores con refrigerio. Consultas: 00 55 66 3563 20 55 thaimacu@thaimacu.com.br http://www.thaimacu.com.br/ También consultas por servicios de pesca en Brasil, Ruy Façario, Programa Planeta Turismo: diretoria@planetaturismo.com Por otras sugerencias: arobledo@edicionesnativa.com.ar Quienes nos apoyaron: A Ruy Façario; a Posada Thaimaçu; a las empresas que hicieron posible este viaje. Kiero SRL; Indumentaria Forest Leather; Armería Las Colonias S.A; Cabaña Los Abuelos (Puerto Piracuacito – Santa Fe); Foto Centro Digital (Santa Fe); La Siciliana artículos de pesca y camping; Gonzalo Galán.

sábado, 6 de diciembre de 2008

AMAZONAS 2008 - 1º Parte

Brasil
La magia del río San Benedito - 1º Parte Muchos años soñé con estar pescando en alguno de los bellos ríos que posee Brasil. Mi ideal era el tucunaré, una especie que es buscada por aficionados de todo el mundo y que rondaba en mi cabeza hace mucho tiempo. Ya de regreso, no alcanzo a describir los momentos vividos, la satisfacción de pescar especies en ambientes maravillosos, y por sobre todo de haber conocido gente fantástica y con quienes aprendí valiosos secretos sobre la naturaleza. Textos Ariel Robledo Fotografías Gerardo Martorina Así como uno se imagina la construcción de un castillo, así se fue gestando mi idea de pescar en alguno de los inhóspitos cursos de Brasil. Pieza por pieza, fuimos construyendo la posibilidad de llegar a pescar al maravilloso tucunaré, un pez que me quitaba el sueño, y con el que me quería encontrar alguna vez. La historia comenzó hace algún tiempo, cuando en Itá Ibaté (Corrientes) nos conocimos con Ruy Façario, conductor del programa Planeta Turismo que se emite en el país vecino. A partir de ese momento fuimos comunicándonos con Ruy, hasta que llegó la invitación anhelada: “Quieres venir a pescar al río San Benedito…”. Inmediatamente le aseguré que allí estaríamos para registrar la belleza y la pesca del lugar. Fueron semanas interminables, pensamientos sobre cómo sería la historia, con qué nos encontraríamos, en fin, todas las locuras que se le pueden cruzar en la cabeza a cualquiera que esté por realizar una aventura similar. Una vez todo coordinado, partimos desde Ezeiza, junto a Gerardo Martorina, quien registraría con su cámara las vivencias. Desde Ezeiza volamos a Brasilia, luego a Cuiaba, y desde Cuiaba hasta Alta Floresta, en el Estado de Mato Groso. La única demora importante fue desde Cuiaba hacia Alta Floresta ya que los vuelos no son frecuentes y tuvimos que esperar la combinación varias horas. El último trayecto fue interminable, a la ansiedad propia, se le sumaban un montón de interrogantes y no veíamos la hora de estar cerca del agua. Llegamos a la ciudad de Alta Floresta cerca de las 15 hs, y cuando bajamos del avión nos recibió una temperatura de 36º. “Estamos más cerca…” pensé, e inmediatamente se acerca Beto, chofer de la posada que nos recibió en el aeropuerto. Primeras palabras con Beto, y miles de preguntas en un “portuñol” en el que los dos nos esforzábamos para que la conversación sea bien fluida. Hasta que el oído se acostumbra, y nuestro vocabulario se adapta, pasan algunos días, lo importante es por lo menos hacer el esfuerzo por comprender lo que nos dicen y saber explicar lo que uno habla. Desde Alta Floresta, hasta la Posada Thaimaçu hay que recorrer 160 km., por un camino que de a poco se va complicando, y que nos insume unas 3 horas de viaje. Afortunadamente, el vehiculo es muy cómodo, y sirve el trayecto para ir indagando la cultura, el pasado y presente de la región, algo que enriquece nuestro conocimiento y nos permite ubicarnos mejor. Alta Floresta, antiguamente estuvo habitada por muchos garimpeiros, buscadores de oro, que desde distintas regiones del mundo llegaban para extraer el preciado metal. Esto llevó a que se tejieran diversas y cruentas historias de la región, ya que eran comunes los asesinatos y robos entre los garimpas. Actualmente la ganadería y la agricultura son las dueñas de la economía, y la paz reina. Mientras viajamos vemos a nuestros costados como lo que fue pura selva hace muchos años, hoy es espacio para pastoreo de animales. Sólo se destaca un enorme y ancestral árbol que es protegido por el gobierno y el cual corrió mucho peligro de extinción debido a su valiosa madera. Cruzamos en balsa el río Teles Pires, curso que cuando se encuentra con mucho caudal es ideal para pescar grandes bagres, obteniéndose récords, con peces de cuero gigantes. Ya caía la tarde cuando arribamos a la Posada Thaimaçu, ya en el Estado do Para. Increíble la belleza del río San bendito que con sus cascadas frente al complejo, genera un sonido que será nuestra música natural durante varios días. Cálidamente nos recibe Eunice Seravali, con quien establecemos nuestra primeras palabras y le manifestamos la admiración por el lugar, y el agradecimiento por la invitación. Al instante se acerca Preto, gerente del complejo, y tras él aparece Natal, nuestro guía durante los seis días de pesca que nos esperan. Inevitable, conversar sobre las especies, los estilos de pesca, preguntas que no terminan y respuestas que cada vez son más interesantes. Natal, quiere conocer los señuelos (iscas) que llevamos, y también los equipos. Especialmente se admira por la cantidad de artificiales que cargamos, y selecciona los de superficie y media agua de volumen chico, ya que las especies de la región prefieren esos tamaños que son similares a su forraje. Tras un reparador baño, nos reunimos en el comedor en donde Rui nos recibe con una sopa de pirañas muy sabrosa y mandiocas fritas. Un dato para tener muy en cuenta es que en Thaimaçu, la mayoría de los productos que se consumen son elaborados en su huerta granja. La importante distancia con el centro urbano más cercano, hace que se deban producir frutas y hortalizas en el lugar, como así también hay corrales con chivos, chanchos, vacas, gallinas, de donde se extraen otras materias primas. Los guías de la cabaña, permanecen durante 24 días al mes y tienen 6 de descanso, y cuando no salen a pescar, deben realizar otras tareas de mantenimiento, por lo que todos colaboran para llevar adelante este emprendimiento. Thaimaçu fue uno de los primeros lodges dedicados a la pesca deportiva en Brasil, y su trabajo logró que se declare al río San Benedito como reserva para la pesca deportiva. Es la única posada sobre este curso, lo que le da una ventaja muy importante, ya que durante todo el año la pesca es muy buena, especialmente en variedad. Durante los meses más lluviosos como diciembre, enero y febrero, el complejo permanece cerrado. Dentro de las calificadas especies que se consiguen destacamos al tucunaré fogo (es en el único río en donde se pesca esta especie), tucunaré paca, trairao, trarira, cachorra, cachara, pacú borracha, pacú payaso, tambaqui, jaú, pirarara, bicuda, matrinxa, y otras de altísimo valor deportivo. Recorrer las fotos de los pescadores que pasaron por Thaimaçu y que se exhiben en el comedor, no hace más que apresurar la cena para ir a dormir rápido y que amanezca el día soñado.

Primer día Durante la noche una torrencial lluvia regó la región. Aquí llueve casi todos los días, a veces de noche y otras durante la siesta. A las 5 de la mañana, el golpe en nuestra puerta, puso en alarma todos los sentidos. La humedad florece tras la tupida vegetación, y las cámaras se empañan por la niebla, y el cambio de temperatura cuando salimos de la pieza, ya que dormimos con aire acondicionado, y al salir nos golpea el calor. Después, con el correr de los días mientras desayunábamos poníamos las cámaras afuera para que se adaptaran a la temperatura ambiente. Un desayuno bien completo, suculento, para estar solo concentrado en la pesca durante todo el día es lo primordial. Natal nos aguarda cerca del río con todo listo, son las 6 de la mañana y el sol promete estar bien ardiente en las horas del mediodía. Fundamental ropa liviana y larga, especialmente camisas y pantalones de secado rápido, y gorras que cubran la nuca y las orejas. Buen protector solar, anteojos, y muchas ganas de pasarla bien. Antes de partir, vemos movimientos de peces cerca de la costa, y cuando le consultamos al guía, nos lleva para que el corazón comience a latir más velozmente. Cientos de pacúes de todos los tamaños, nadan en las transparentes aguas, y cuando le acercamos un poco de pan, el torbellino en la superficie nos deja sin palabras. Un espectáculo que nos da la bienvenida y que nos permite emocionarnos bien temprano. San Benedito Este curso de aguas claras tiene una extensión de 255 km., con sectores de correderas, salidas de lagunas y pequeños afluentes, su profundidad varía entre los 4 a 12 metros. Esta temporada del año, el río de mantiene bajo, y su mayor nivel lo alcanza durante mayo y junio, meses ideales para pescar otras especies y grandes bagres. Para esta salida contamos con equipo de spinning liviano y pesado, cañas Feenwich Eagle GT y Okuma que van de 10 a 20 libras, con reeles Penn Captiva y Okuma Stinson cargados con multifilamento del 0,22 mm y también con nailon 0,31 mm. Lo ideal para estos ámbitos es llevarse tres equipos de diferentes potencias para cubrir las distintas especies. Las cañas y reeles que llevamos serían aptas para las especies menores, pero para los grandes bagres se tornarían muy inferiores. Navegamos unos 30 minutos, el aire fresco durante el viaje nos engañaba, porque cuando se detuvo la lancha se sentía el calor húmedo. Por suerte estaba un poco nublado. Ingresamos a la primera laguna, y el objetivo eran los tucunarés. La pesca de esta especie es muy técnica, suele habitar lugares de muchos palos, vegetación semi sumergida, y piedras. Las aguas son calmas, y el silencio solo se interrumpe por las miles de aves que con sus alborotados cantos llenan de mística el aire. Los primeros lances suelen ser fallidos, la distancia no es la ideal, y el sueñuelo no va donde la mente le dice… Después el pulso se afina, gana en precisión, y eso me hace sentir más cómodo, y al baquiano también lo alegra, ya que él nos indica los sitios posibles, pero somos nosotros los que debemos hacer viajar el artificial hacia el destino indicado. Para estas primeras pruebas, elegí un Spinner bait de Alfer´s. Un artificial que gusta mucho en la zona, y con el cual se consiguen buenos piques. No se veía mucho movimiento, y Natal, me indica que volveríamos al río, que tenemos miles de ambientes para pescarlo. Esto me reconforta, ya que no eran mis lances los que estaban fallando, sino la ausencia del pez el que no nos daba la primera alegría. Navegamos unos 5 minutos, mientras la lancha se desplaza, miro la costa, trato de adivinar el territorio de los tucunarés, es parte del juego, es parte de la estrategia adivinar donde se esconden estos peces. Vemos algunas correderas y pienso en el dorado… pero estamos lejos… aquí no habitan dorados… Llegamos a un lugar en donde la corriente pega contra unos palos y se forman “vacíos de agua”, sitios en donde el río parece muerto. “Ahí, entre los palos, hay un tucunaré…” me avisa Natal con algunas palabras en castellano y otras en su portugués innato. Miro el lugar, trato de verlo al pez, pero se hace imposible… Un pequeño borbollón, me pone en alerta y dejo que mi mente vea un tucunaré bajo esa maraña de palos y ramas. Hago volar mi señuelo y lo meto en un pequeño huequito entre dos palos. Lo comienzo a recuperar lentamente, y siento una explosión en el agua y un fuerte tirón en la caña. “¡Pique!” dice Natal, y mi primera oportunidad que se escapa. ¡El corazón casi se me sale por la boca! Intento tranquilizarme, y a la vez pienso “En estos lugares habita mi presa…”, ahora ya me estoy orientando. Centímetros más adelante veo un accidente similar, muy sucio, impensado para meter un artificial, y hacia allí lo hago volar… a todo o nada. Dos vueltas de manivela, y el sacudón frenético curva mi caña. “¡Pique!, ahí está…” grito, y el nailon que se enreda entre el palerío con la fuerza del pez en el extremo que busca refugio. “Tranquilo, vamos a sacarlo…” me dice el guía, y yo que intento ver el recorrido del nailon entre los palos. Fue un pique brutal, rápido, sin tiempo a nada, e inmediatamente la búsqueda de los obstáculos para el pescador y de salvación para el pez. Después de algunos minutos, logramos desenredar el nailon, y el pez que una vez liberado sale hacia el medio del río, y vuelve a buscar la costa. Tiene todas las mañas, y posee toda la fuerza para hacerme equivocar. Pero el anzuelo está bien prendido, y mi pulso se tranquiliza cuando veo que lentamente se entrega a mis manos. ¡Belleza pura! Grito, y no dejo de agradecer a Dios por este momento. Era el primer tucunaré de mi vida, y se merecía muchas fotos, muchas caricias. Un pez de un colorido imponente, mágico, sin palabras. Dueño de una velocidad y de una fuerza sorprendente. Un abrazo a Natal, y la alegría desbordante que no llego a describirla con precisión. “Es una lucha sucia…” me dice Natal, en referencia a los ambientes en los que siempre está este pez aguardando el paso de sus presas. Mucha felicidad, y por supuesto, la tranquilidad de ahora en más de saber dónde debo buscar el pique. Ahí, entre los palos, en los lugares inimaginables, en esos sitios en donde muchas veces vamos a perder señuelos, o en los cuales el nailon no va a resistir el roce contra otros palos. A medida que transcurre la mañana los lances van ganando en precisión, y mi confianza se acentúa. Trabajo el artificial a distintas velocidades, buscando siempre sitios complicados, sucios. Esta pesca es magnífica, porque uno sabe que si deposita el artificial correctamente, el pique puede sucederse de manera inmediata. El spinner bait, tiene la gran ventaja de que el anzuelo se encuentra hacia arriba, y por lo tanto es muy difícil que se enganche de los palos. Sacamos varios tucunarés por lo que la alegría era desbordante, incluso muchos los pescamos con señuelos de superficie y plop, que sinceramente es un espectáculo conmovedor, ver el ataque desde varios metros de distancia, y el estallido sobre la superficie cuando el pez toma con su gran boca el señuelo, algo que para quienes aman la pesca se graba a fuego.

Continuará…. Thaimaçu Lodge sobre la margen del río San Bendito, ofrece alojamiento para 32 pescadores, con habitaciones y baño privado, aire acondicionado, servicio de lavandería, pensión completa con bebidas, lanchas amplias y cómodas para dos pescadores con refrigerio.
Consultas: 00 55 66 3563 20 55
thaimacu@thaimacu.com.br http://www.thaimacu.com.br/ También consultas por servicios de pesca en Brasil, Ruy Façario, Programa Planeta Turismo: diretoria@planetaturismo.com.
Para tener en cuenta: - Indispensable ropa liviana, clara, de secado rápido, gorras que protejan la nuca y las orejas. - Buen protector solar - Anteojos para sol - Repelente, si bien no hay muchos insectos, nunca está de más. - Varios pares de calzados livianos. - Traje de lluvia - Adaptadores para cargar baterías de cámaras o fotográficas, ya que en Brasil la ranuras de los enchufes son chatas y paralelas. - La posada utiliza grupos electrógenos de 110 volts.
Por otras sugerencias: arobledo@edicionesnativa.com.ar